jueves, mayo 24, 2007

Un tsunami de talento. Llega lo nuevo de Vive la Fête!!


Dueños de una marcada libertad creativa que les ha hecho coquetear con el rock, el pop, el electro y salir tan airosos que han creado un sonido propio. Referentes de popes del mundo de la moda como Karl Lagerfeld, que después de declararse adicto a Attaque Surprise! los paseó por sus pasarelas machaconamente. Iconos de la nueva-nueva ola europea. Elegantes. Post-pop. Absolutos.

Son Vive la Fête.

Después de un disco electro-clash insuperable como Nuit Blanche en 2004, donde nos contaban historias de parejas destruidas (Noir Désir), reflexiones sobre el maravilloso y superficial mundo de la noche (Nuit Blanche), recomendaciones estéticas varias(Schwarkopff) o experimentos con su punto sado (Mon Dieu), depuraron su sonido en Grand Prix (2005), heredero del disco anterior aunque algo más suave.

Con esa postura lingüística tan curiosa como es cantar en francés - y componer letras coherentes - siendo flamenco-parlantes ya nos indican que les sobra personalidad propia y atrevimiento. Prometen un álbum optimista, que transmita glamour, amor y humor.

Su concierto en Madrid (Festival Pura Vida) de hace medio año me pareció francamente bueno, vibrante, atacado y divertido, sobre todo divertido. Como si del caos controlado surgiera un extraño orden. Ahora acaban de anunciar su nuevo proyecto, un disco llamado Jour de Chance, con 13 canciones que prometen ciertos cambios sin modificar en esencia el esquema de fondo. Electro sí, pero más rock, un sonido más directo para el público de sus conciertos. A mí yo creo que me encantarían incluso haciendo copla, a decir verdad.

Entre los datos que he rastreado, os puedo decir que el diseñador de su nueva portada, classy donde las haya, es el joven franco-británico Charles Anastase, que ha firmado las recientes campañas de Calvin Klein o de APC. En cuanto a los colaboradores musicales, han contado con Blackstrobe y Scratch Massive.

Más información en http://www.vivelafete.net(Lista de canciones, clips de 30 segundos de cada canción... La cosa promete).

Dejo aquí un directo de la gira del año pasado. La canción es Maquillage, de Nuit Blanche. Hay bastante distorsión por la poca calidad de la grabación, pero sirve para hacerse una idea del torbellino que son Els Pynóo y Danny Mommens "on stage".

miércoles, mayo 23, 2007

Zodiac


David Fincher me impactó con El Club de la Lucha (Fight Club) hace ya ocho años. Basada en un libro de Chuck Palahnuik, autor que poco a poco parece estar convirtiéndose en maldito o al menos volviendo a ser minoritario, planteaba una serie de situaciones auténticamente rompedoras con casi todo lo que yo había visto en el cine hasta entonces. Apoyada en un sólido e interesantísimo guión, las imágenes no hacían sino realzar lo extraordinario de la ficción.

Asistíamos a un desfile hipnotizante de superposiciones, cambios bruscos de perspectiva, infografía, manipulación de la velocidad de reproducción, extrañas tonalidades, hasta obtener la creación de atmósferas crepusculares al tiempo que estilizadas y únicas. Los personajes, en una suerte de baile fúnebre, regurgitaban hastío vital, manifestaban estar enfermos de consumismo, se alejaban de la cordura más o menos voluntariamente, y estaban dibujados con una precisión abrumadora. Sus voces interpelaban en algunos momentos al espectador, otras reflexionaban en alto, etc.

El mensaje de la película me pareció atrevido, novedoso, desasosegante, coherente y sobre todo polémico - pero no gratuitamente polémico. En cierto modo defendía el uso de la violencia como válvula de escape, y articulaba esa defensa de una forma muy subversiva. Sólo con el paso de los minutos la violecia pasaba de ser liberadora a resultar alienante. Así, alejada de la corrección política, la película era como un puñetazo en la boca que trataba de crear una reacción determinada en el espectador.

Seguí a Fincher con interés desde entonces, revisando una más que buena Se7en y esperando fuegos de artificio en La Habitación del Pánico (con Jodie Foster) y en la recién estrenada Zodiac. La magia no se ha repetido en la misma medida.

Reconociendo su buen hacer, su oficio, su seriedad, debo opinar que Fincher ahora sólo se dedica a hacer películas de género, moviéndose cómodamente entre el thriller y el suspense. Efectivamente, Zodiac consigue sus objetivos, pues relata verosímilmente las fechorías de un asesino en serie americano durante los últimos 60 y primeros 70. De nuevo la ambientación resulta magistral, así como la dirección de actores, destacando Mark Ruffalo o Chloé Sevigny, e incluso podemos afirmar que apreciamos momentos de genialidad en el enfoque de las actividades de este asesino en serie, con formas serenas pero aterradoras de plantear los asesinatos.

Desafortunadamente, no es suficiente. La peli se convierte poco a poco en la descripción exhaustiva de la investigación que se siguió para dar con el asesino y la plasmación de cómo dicha tarea obsesionó a un personaje concreto. El retrato de esa obsesión se hace, valga la redundancia, obsesivamente, y quizá es ahí donde radique, si lo hay, el pero que se le puede poner a Zodiac.

Resulta difícil que alguien genere hito tras hito en su filmografía, pero aun así, nos conformamos con que haga buenas películas como ésta, aunque nuestras expectativas fueran mayores.

martes, mayo 22, 2007

Cyndi apoteósica


Del maravilloso disco de Blue Angel (1980) del cual no sé con qué canción quedarme, posteo la única que tiene un vídeo en youtube. La más desgarradora quizá, pero no necesariamente la mejor. Blue Angel fue el primer proyecto de una (hasta entonces) siempre fracasada Cyndi Lauper, el epítome de la neoyorkina ochentera americana: big hair, outrageous clothes, flamboyant presence. El éxito le llegó merecidamente con su inimitable y apropiadamente titulado She's so Unusual (1983), pero antes había formado parte de este grupo, Blue Angel, perpetrando una especie de revival naif e inspirado del más clásico be-bop sesentero.

Su directo era apoteósico según las crónicas del momento; su disco una joya que durante 20 años (sí, 20) perseguí en ferias de discos de segunda mano y tiendas de mala muerte; hasta que hace un año y pico hip-o-select decidió lanzar una edición limitadísima en CD, en venta online.

El disco incluye temas que se mueven entre el rock'n'roll, el ska, la balada desgarrada, el post-punk y el neo-pop guitarrero. Las letras hablan de amores imposibles, orgullo herido y supervivencia emocional.

Cyndi aquí supera todo lo que hizo posteriormente en su carrera en solitario, pues está en plenitud absoluta de voz y hambrienta de notoriedad. Lo cierto es que no se merecían pasar sin pena ni gloria, pero a veces el timing lo es todo. Hoy día sigue siendo mi disco favorito. Irrepetible.



Todas las canciones son buenísimas, pero mis favoritas quizá sean Everybody's got an Angel (los loops de voz increíbles), Fade, I had a love, I'm gonna be strong y Lorraine.

sábado, mayo 19, 2007

Windows on the World, PELOTAZO LITERARIO de Frédéric Beigbeder

Fantástico libro el que he terminado hace poco: Windows on the World. El autor, Frédéric Beigbeder, conocido comentarista pseudointelectual (o intelectual pop) de Canal Plus en Francia, ex-publicista y vividor, reflexiona de manera a veces tierna, a veces despiadada, sobre la sociedad más actual, sus carencias, contradicciones, y vértigos dentro de un contexto muy concreto: el 11-S.

Lamento haberme desconectado del mundo cultural francófono, pues obras como ésta reflejan que el sensacionalismo no tiene por qué ser siempre televisivamente nauseabundo. La narración, directa y lúcida, traza dos historias temáticamente paralelas: una, la de un personaje de ficción en lo alto de una de las torres gemelas el 11-S, y otra, la del autor en lo alto de la Torre Montparnasse de París unos meses después.

Lo más llamativo de este libro es que por primera vez asistimos a una narración realista -aunque en parte ficcional- de lo que les ocurrió dentro de las torres a todos aquellos que no sobrevivieron al ataque. Desde Norteamérica nadie ha escrito un libro o hecho una película sobre cómo pudieron ser los últimos minutos de aquella gente, y el autor, en un arranque de valentía, desgrana toda la desesperación e incredulidad de aquellas personas, su lucha por la supervivencia, sus mecanismos de defensa y la interacción que se da entre ellos. Las fuentes del escritor son diversos artículos de prensa y testimonios de supervivientes, que se mezclan y entrecruzan para crear una ficción por momentos poco fidedigna a los hechos pero probablemente muy ajustada a las emociones.

Como en su novela anterior 13,99 euros (luego rebautizada 9,99 euros) la voz autorial es potente y tiñe completamente la de los personajes. Transmite por un lado ironía ante lo ocurrido, detallismo en la descripción de la cultura de masas y su evolución desde los años 70, momentos de violencia o sexo extremos , desesperación ante la inminencia de la muerte y detalles de poesía momentánea. Se articula la narración en capítulos cortos minutados desde el ataque del primer avión hasta la caída de la última torre.

Un producto, en definitiva, híbrido que se mueve entre la novela violenta (en homenaje a Easton Ellis), la reflexión nihilista (Houllebecq), el comentario cultural, el morbo desatado y la catarsis. Me parece tan recomendable como 13,99 euros, aunque si hay que sacarle defectos, diría que quizá la segunda parte del libro sea ligeramente inferior a la primera por lo repetitivo de la fórmula. Además, la voz narrativa difiere poco de la utilizada en la novela anterior, transmitiendo al final cierto cansancio al lector.

Estoy deseando hacerme con El amor dura tres años o El romántico egoísta, su última propuesta. Os dejo un vínculo con una entrevista a super-Frédéric. Está en francés, espero que lo habléis.

martes, mayo 15, 2007

"La Pantoja" for dummies

Spain is different, but not so much as it used to. We're losing some of our distinguishing features with time, but not all of them: the sun still shines up above in the sky, we like partying, and yes, we still like late lunches and later dinners, which I really love if you ask me.

However, there are other clichés that are in danger of extinction in my lovely country as they probably are in other places. Don't panic, the American dream is defunct too: is anyone moving to California nowadays to become a successful self-made man? Look at Henry Ford's legacy: unemployment, polluted places, lack of any artistic merit... Or we could even refer to Grace Kelly, who turned her back on Hollywood to embrace an empty crown. She probably had a dream but woke up to live a nightmare.

In Spain, one of the typical myths of low popular culture back in the forties and fifties was having a daughter who became a successful singer (a singer of "copla" and "flamenco") and who, after making lots of money and buying a big house for her parents -Spaniards are obsessed with owning a house- should move on and fall in love with a bull fighter. Myths don't necessarily have to be reasonable, do they? Well, some artists, believe it or not, have lived up to that dream making it come true, and for that reason they were even more admired by some people (others couldn't care less).

So now, in 2007, most people just openly laugh at this, which I find logical given the sign of the times, and wanting to desperately turn themselves away from what this country was for such a long time, they feel the need to despise it noisily, so that everyone sees how European, modern and at the same time Spaniards they can be. Many of them are young journalists, underpaid, hypercritical and uncultivated, like me.

These days, the last of this long list of singers (called "folclóricas" sarcastically in the first place, though I'm not so sure if the sarcasm still exists here) has been the focus and main topic of the most controversial TV program broadcast on Spanish TV: "Aquí hay Tomate" (literally "There's some tomato here"; but meaning something like "There's a rumour here"). Her name is Isabel Pantoja, and she is just a living myth, because she was a "folclórica" from a very young age, then she married a bull-fighter, later on his husband was killed by a bull while bullfighting -all Spain could see it on TV- and then she became the "Widow of Spain". After some years, she was accused by the media of taking advantage of them (and also of her personal drama) to sell more records, and she has been the subject of a very controversial following ever since. So she achieved the "Spanish" dream, but it wasn't so good after all.

Her story is much too long, and since 2003 this woman has been featured every single day in that program, and reluctantly. In fact, she doesn't say a word to journalists or anything. So, today, as I was watching how she was followed by reporters, fans, policemen and managers, I thought that this can only happen here. I hope things like this and people like these will always be a symbol of my country because it is soooooo surreal... It's no wonder Dalí was born here.

She has lately been accused of tax evasion and now the TV program is following her all the time, while some people defend her, and others despise her. Lots of people in Spain are just so tired of low salaries, bad news, climate change, high mortgages and god-knows-what that they massively switch on to this program and don't watch the news.

Anyway, who are we going to talk about so much when Isabel Pantoja retires??? We need the folclóricas as much as we need to have fun!!! I find them much more colourful and tasty than Paris Hilton's look-alikes.


And look, she was so important that lots of transvestites imitated her, and after that, another TV program hired a host that dressed up as one of those fake Pantojas, not Isabel Pantoja herself. Hello! It's realyy funny, I hope you understand Spanish.

domingo, mayo 13, 2007

I want my TaB back!


A year ago, while I was recovering from some terrible backache and had lots of free time to waste on the net, I remembered old soft drinks that used to be fashionable, or at least available, in the seventies. In Spain, one of them was Mirinda, which I hated, no offence to its followers.

And then, there was TaB. Tab was the closest thing to glamour you could find if you talked about a beverage, partly because it was heavily advertised using slim top models from the time wearing smart Pucci dresses. Women were still a bit dependent on men, and that wasn't politically incorrect, so the ads were really over the top, if you ask me, but lively, catchy, "yeyé" we'd say in Spanish.

As a very self-conscious child that I was at the time, I was worried about not putting on weight. You're free to think I was absolutely insane, but let's just think of it as a funny feature of mine: guessing what people's obsessions would be one decade later. I was some kind of a trend setter, in a way. My parents didn't want me to drink any Coke or Pepsi, which I loved, because I wouldn't sleep afterwards. So I asked for a boring Fanta but stole my mother's Tab time after time. I became an addict.

Now that I'm an adult, or at least older, TaB is not available anymore. And, believe me, it's not ironic, it's more serious than that. For people like us, consumer society-crazed fans, the death of a product is like the death of a pet, or the loss of part of your youth!!! So, Coca Cola Company, please, please, please, BRING TaB BACK IN SPAIN!!!

In the USA, some people have opened some kind of website related to this, so in case you're interested, I'll leave the link here. www.ilovetab.com. Kudos for them.

One day I'll tell you more about all this TaBmania, but for now, I'll just post some old TaB commercial from the web. Classic. They don't make them like this anymore, do they?


De VOLTA de todo

Me quita el sueño. De nuevo, ha vuelto a hacerlo, seduciéndome con su mezcla irrepetible de bases rítmicas algo desacompasadas y su voz aniñada pero arrebatada. De nuevo, inusual. Otra vez, viva. Naturaleza en movimiento.

Maravillosa rendición de Innocence, de Volta, más seria que Earth Intruders.

lunes, mayo 07, 2007

Que j'aime ta couleur, CAFÉ


Es increíble la gran variedad que existe en las pequeñas cosas. Me fascina especialmente la gran cantidad de matices que a veces parecen rodear a un hecho casi gris de cotidiano. El café. Esas cartas donde se incluyen treinta cafés de origen distinto, con sugerentes nombres y exóticos o cercanos orígenes contribuyen a maquillar la pastosa realidad de las mañanas laborables.


Desde el café mezclado torrefacto hasta el arábica, robusta, libérica, el café semidescafeinado, el Capuccino, y otros como el café bombón, el Irlandés, solo, expreso, cortado, americano, vienés, con hielo, clarito, manchado, batido, con horchata...todos acechan la linealidad de los lunes. En la variedad está el gusto, no cabe duda. Si existe la poesía realista, estas cartas de café son parte de ella.


Además, nos sirve como disculpa para enamorarnos, o reconciliarnos (nos tomamos un café?) y su olor y color sugieren exotismo, historia, calidez, intensidad y excitación. Mmmhhh... YA LO DECÍA SERGE GAINBOURGH, enamorado de alguien con color café.En este link lo podéis apreciar. La mejor canción de este cantautor (el nombre se le queda pequeño) que me retrotrae a la grandeur de una Francia más cosmopolita y menos atemorizada que la actual. VIVE LE CAFÉ!

lunes, abril 09, 2007

¡¡¡Björk vuelve y en plena forma!!!

El single se llama Earth Intruders y el CD completo Volta, muy apropiado para referirse a su regreso a lo que parece la Björk más techno, más liviana, más cañera. Sorprende tanto color en la portada. Han colaborado en el album Timbaland y Missy Elliot, según parece, en lo que supondría un nuevo salto hacia delante de la islandesa. ¡No puedo esperar para hacerme con él! ¿Será tan bueno como Homogenic?



Os dejo aquí el link para la canción que se puede escuchar en youtube. No sé qué ocurre que no me deja postear el vídeo, y como "trapalleiro" está de vacaciones, no se puede arreglar. Una trapallada. Falta un mes para que se edita el disco, pero el single nos hará más dulce la espera. Björk forever.

A todo esto, y en espera del vídeoclip, me parece destacable que haya titulado el single "Earth intruders, space invaders" y se haya vestido de esa guisa. Supongo que está admitiendo que después de todo, tiene algo de extraterrestre, ¿no? Además, después de tanto viaje interior (Vespertine, Medulla, Drawing Restraint) ya era hora de que hiciera un viaje espacial, aunque más bien parece venir de alguna tribu colorista de los confines del pasado. En cualquier caso, es única.

martes, abril 03, 2007

300



Me ha parecido curioso el origen de la película 300, retorcido a más no poder. En primer lugar, se basa en un acontecimiento histórico de dimensiones legendarias, la batalla de las Termópilas, ya de por sí exagerado. Posteriormente, un cineasta llamado Rudolph Maté plasmó su visión de este acontecimiento histórico en El León de Esparta, que fue la fuente principal de la que bebió Frank Miller para desarrollar su cómic Los 300. A partir de ese cómic se ha confeccionado esta película.

La trama nos sitúa en la antigua Grecia, en un momento en que las ciudades estado deben organizarse para responder ante el empuje incontenible del Imperio Persa. La descoordinación entre las ciudades provoca que el rey de Esparta, Leónidas, se autoerija en salvador de la idea de democracia griega y dirija a sus 300 hombres más poderosos a detener a los persas, que se contaban por miles.

Desde el primer momento observamos cómo se mezclan la realidad y la fantasía en esta historia, con un despliegue visual rico aunque estrafalario, para trazar una visión eminentemente violenta, desnaturalizada y extrañamente actual de la batalla. Partiendo de la infancia de Leónidas, común a la de cualquier niño de Esparta, se nos desvelan datos sobrecogedores sobre la forma de gobierno de aquella polis. Enseguida entendemos que Esparta funciona como la centinela de Grecia y se enorgullece por ello. Su rey, Leónidas, no sigue las reglas del juego y responde a cualquier provocación con la independencia de un hombre libre y el fanatismo de un iluminado, equilibrio difícil de mantener.

La guerra en sí no tarda en desencadenarse, no sin antes mostrarnos a Leónidas como a un héroe (capaz de amar, de ganar, de derrotar a las supersticiones) que defiende su libertad y la de su pueblo. La batalla, exageradamente intensa, sangrienta, casi mítica, quizá se prolongue algo más de lo debido. De todos modos, esta película consigue relatar un hecho histórico importante sin aburrir al personal, lo cual tiene su puntillo didáctico.

Aún así, hay detalles en el desarrollo de la ficción que me parecen menos defendibles. Por un lado, el maniqueísmo campa a sus anchas durante todo el metraje, y en ningún momento se profundiza en los ideales de los persas, que no son sino enemigos con careta o demasiada barba, por supuesto mucho menos musculosos y atractivos que los espartanos. ¿Tendrá que venir Clint Eastwood a hacer su versión de la batalla desde el otro lado?

En este sentido, la representación de Xerxes, el rey persa, roza la ridiculización, pues es un gigante calvo enjoyado hasta las cejas, con piercings, las uñas largas pintadas y voz de drag-queen. Para mas inri, solicita que Leónidas le muestre sumisión y se arrodille… Por descontado, Leónidas no se someterá a sus órdenes, y se impondrá con sus heterodecentes ideales a los desviados persas.

Al mismo tiempo, las escenas de sexo que se contemplan en la película sólo otorgan papeles de sumisas a las mujeres de los espartanos, y si luego nos paramos a pensar en por qué van 300 tíos musculados tan felices a la batalla final, no deja de resultar un poco sospechoso. ¿Son masoquistas disfrazados de héroes? ¿Son tan heterodecentes como parecen?

Lo mejor de todo es que esta lectura no pasa desapercibida para casi nadie. Tampoco se nos olvida la frase “la sangre es el precio de la democracia”. Muy, muy actual.

V de Vendetta es muy superior a esta película e infinitamente más sutil.

sábado, marzo 24, 2007

Cómo me poseyó la modernez


Me voy a poner nostálgico, que lo retro tiene su punto. Esto va a ser como un capítulo de Hormigas Blancas.
Me acordaré toda mi vida de cómo dejó de gustarme la música infantil –engendros patrios tipo Parchís o los Cocoguagua – y empezó a gustarme el tecno-pop ochenteno más cañí. Fue de la forma más inesperada, una noche en casa de mis abuelos. Ya dormido, hacia las 11 de la noche me despertó el sonido del televisor que ellos habían encendido en el salón. A lo lejos, podía percibir unas notas originales, un poco infantiles a lo mejor, y tan pegadizas que habían conseguido despertarme. En ese momento casi olía la música, me sabía a fiesta. Era el verano de 1983.

Era uno de esos momentos clave que se nos imponen y ante los que respondemos como autómatas preprogramados sin saber por qué: el impulso de nuestra psique va madurando poco a poco y en un determinado momento se precipita hacia algo nuevo. Eso noté yo entonces y me levanté de la cama sólo para ver aquello por la tele ante la mirada atónita de mis abuelos, un poco flipados por mi interés y también por los tupés de la Torroja.

Descubrí que iba a ser un pendón discotequero ya a la tierna edad de 9 años. No os dejaré con la duda, la canción era un himno, Barco a Venus, que me sigue encantando a día de hoy. Mecano me abrió las puertas de mi adolescencia y del fanatismo, me volví mecanógrafo perdido, y luego amplié horizontes en ferias de pueblos de la costa valenciana donde siempre pinchaban música bailonga. Vídeo (Víctimas del desamor, La Noche no es para Mí), el primer disco de Olé-Olé (esa Vicky Larraz panterona), Los Pegamoides y tantos otros calmaban mi precocidad, me hacían repetir estribillos fáciles y me transmitían una intensidad inédita. Era como si escuchara música por primera vez. Y es que todos tenemos un pasado.

Mi disco preferido de aquella época es Ya Viene el Sol de Mecano. No era el más exitoso ni el más pegadizo, pero sí arriesgado y diferente, un guiño a todos aquellos seguidores de Mecano que no éramos pijines veinteañeros, a todos los que estábamos en transición. Me gustó el exotismo industrial de Japón, la reflexión neowarholiana-consumista de Busco algo barato (a la que, con un lifting, Felix Da Housecat o Tiga harían de oro), el tono de himno protesta posmoderno de No pintamos nada o las pinceladas de autocrítica turística de Ya Viene el Sol. Sin saber explicar el motivo (y con canciones insoportables también como Me río de Janeiro o Hawai-Bombay) este disco algo deslabazado, pintoresco, diferente e irrepetible, me llegó al corazón sin un mapa.

Luego Mecano resurgió comercialmente aunque resultó menos arriesgado, Ana Torroja perdió frescura y poco a poco dejaron de interesarme. En cualquier caso, su legado sigue ahí y puede contemplarse en su caja de DVDs Mecanografía. También recomiendo youtube!!!

Y todo esto viene a que esta semana he mirado una cadena musical nueva y no veáis qué agobio con los precios. Veinte años después, yo sigo buscando la gran ganga. Es un estrés. Y a todo esto, ahora que se acerca el verano y viene a colación el título del disco... ¿los Mecano también predijeron el cambio climático?

jueves, marzo 22, 2007

Batas blancas everywhere


Nuestra sociedad de hoy en día debe estar enferma, de ahí el torrente de series de médicos que podemos disfrutar cualquier día de la semana. ¿No es un poco excesivo?

Aunque existieron intentos anteriores, quien abrió la veda de la ficción médica (medical drama) fue una producción americana llamada Hospital General, donde el hospital sólo servía de mera localización y los uniformes no eran sino una pretexto para derramar laca, moreno de solarium, infidelidades y lujo de cartón piedra por todas las esquinas. La serie continúa su andadura hoy en día, encuadrada en el "daytime" americano, aunque su momento de mayor esplendor fueron los 80.

Desde entonces se han estrenado muchas otras series de parecida temática. Urgencias, por ejemplo, fue una de las estrellas de los 90, con méritos como haber servido de vehículo para George Clooney o novedades como el acercamiento más realista a los quirófanos. Tenía momentos lacrimógenos pero no sobrepasaba ciertos límites, lo cual la convertía en producto masivo fácilmente consumible. Salvando las distancias, aquí tuvimos una muy exitosa versión patria (que envejece fatal) llamada Médico de Familia, con su tufillo sentimentaloide excesivo y su meridiana vocación sociológica de reflejo de las clases medias.

Y entonces llegó el nuevo milenio y con él de golpe todos nos hemos vuelto locos con las series éstas. Que si hoy pongo House, que si mañana grabo Anatomía de Grey, que si me compro Nip and Tuck, que si veo MIR sin decir nada, que si qué pasa con la nueva temporada de Hospital Central... Definitivamente, los enfoques han cambiado, puesto que ahora vemos a los pacientes sufrir, sudar, sangrar, vomitar o morirse. Además, los doctores cometen errores, dudan, reciben demandas, dicen palabrotas y se divorcian. Debe ser el signo de los tiempos que decía Prince, todos los tabúes se van superando y vamos adquiriendo una visión más auténtica (aunque también drástica) de lo que nos rodea.

Entre todas esas series, me quedo con House. Creo que tiene unos diálogos muy logrados, consiguiendo individualizar a los personajes y darles solidez, presentando sus puntos débiles y fuertes con realismo y buena mano. Es cierto que el esquema central de los capítulos es siempre parecido, pero después el desarrollo que se hace de los mismos suele enganchar. Anatomía de Grey no me atrae nada por ahora, MIR es como una especie de "Al Salir de Clase" histérica pero con futuro (creo yo) y de Nip / Tuck me han hablado maravillas. De todos modos, hay demasiado médico en la tele y pocos ejerciendo.

Los servicios de urgencias están colapsados en muchas ciudades, y es que con tanto "medical drama" en las ondas, la gente se vuelve más que aprensiva, hipocondríaca perdida, se desespera por sentir un poco de glamour hospitalario, y se planta en urgencias histérica. Luego, hay otros que están verdaderamente enfermos pero después de ver tanto caos en la tele deciden automedicarse. ¿A dónde vamos a parar?

Yo la verdad, estoy deseando que vuelvan a imponerse los culebrones de amor, lujo, adicciones e infidelidades inverosímiles. Ya está bien de tanta víscera. ¡Es una urgencia!


sábado, marzo 17, 2007

La Vida de los Otros / La Envidia de los Otros


El guión de La Vida de los Otros está trazado con precisión digital y con cuidada sensibilidad al mismo tiempo, resultando dicha combinación un fogonazo que consigue universalizar la anécdota contada.

La historia, situada en el cercano año 1984, nos relata el seguimiento que un alto cargo de la policía secreta alemana le hace a un escritor bastante afín al régimen. El oficial espiará al escritor y a su pareja (una actriz muy importante) obsesivamente, fiel al decálogo del régimen comunista en el que cree firmemente, hasta que poco a poco descubre la corrupción existente en el partido y a su pesar comprende el comportamiento del escritor, finalmente más subversivo de lo sospechado.

La película va ganando en intensidad con el discurrir de los minutos, ya que sin despegarse de lo plausible, adquiere cada vez una mayor intensidad dramática. Al tiempo que la recreación de ambientes es poderosa y la fidelidad histórica muy notable, el trazado de los personajes no deja fisuras. Habrán de enfrentarse a situaciones donde tendrán que hacer elecciones difíciles, donde ninguna alternativa resulta acertada plenamente. Situaciones límite, psicológicamente hablando.

Me resulta sorprendente que, tan próximos aún a la caída del muro, se haga una película como ésta, donde se superan maniqueísmos, se plasman con transparencia hechos históricos difíciles de aceptar, se reflexiona con hondura. Quizá Alemania esté preparada para recuperar la memoria histórica sin que nadie se escandalice.

En España se ha hablado a menudo de recuperar la memoria histórica referida a los hechos acaecidos antes, durante y después de la guerra civil. Me pregunto por qué esa recuperación a veces se considera tendenciosa, como también me pregunto por qué no existe una película española que trate de la guerra civil o de la transición con este nivel de respeto, de cercanía, de universalidad.

Ciertamente, El Laberinto del Fauno me pareció interesante, pero me parece que sólo afronta los hechos desde el realismo mágico. Y aquí la guerra no acabó ayer precisamente…

martes, marzo 13, 2007

Tecnofobia vertiginosa


He de admitir que siempre me ha costado adaptarme a los cambios. Odio cambiarme de ciudad por motivos laborales, detesto que mis actrices fetiche envejezcan y ya no puedan hacer los papeles de jovenzuela, me fastidia el cambio climático, no soporto las mudanzas y tampoco me gustan los cambios de hora de primavera y otoño.


En general, cuando estos cambios se refieren a la tecnología y a las maneras de vivir, tardo muchísimo en adaptarme y a menudo me da la sensación de que voy dos o tres escalones más atrás que la mayoría, y además que los subo a trompicones. De hecho, para entender el concepto "MP3" pasaron varios meses en los que simplemente prefería no entenderlo para aferrarme, en un claro exceso de dramatismo, a mi reproductor de CDs con auriculares. El tema de los nuevos tipos de DVD (Blu Ray y HD DVD) ya me pone del hígado directamente y soy consciente de que no compraré ninguno de ellos hasta que el mercado se decante por uno masivamente.

Estoy ahora mismo al borde de un ataque de nervios parecido al de la niña de la foto porque mañana van a instalarme el ADSL, porque tengo que comprarme un disco duro externo y porque luego quizá debería agenciarme un refrigerador de portátiles, un ratón externo nuevo, varias llaves de memoria, un router wifi, una pantalla LCD, y una cámara de fotos digital. Todo esto me lo ha aconsejado un gurú informático que tengo, pero yo, cabezota, me resisto. No en vano soy la cabra en el horóscopo chino.

Reconozco que vengo de letras puras, ejerzo como tal, me encanta el word y adoro mi portátil, pero muchas veces todo este rollo tecnológico sólo lo hago mío cuando por un pequeño guiño (Carrie escribiendo sus columnas en Sexo en Nueva York) me llega al corazón. Quizá si emigrase a Japón una temporada me cambiaría el chip - nunca mejor dicho - radicalmente, pero es que la mudanza me puede. Estoy entre eso o hacerme Amish en Dakota del Norte...

viernes, marzo 09, 2007

The Host.

No se estrenan muchas películas asiáticas por estos lares y cuando lo hacen, suelen acceder a las pantallas europeas gracias a su exhibición exitosa en distintos festivales de cine. Habitualmente, transmiten un ritmo diferente al que estamos acostumbrados y plantean ficciones más abiertas que las occidentales, o juegan con una extraña mezcla de realidad y fantasía asumidas siempre como verosímiles dentro del lenguaje de la propia ficción. A pesar de ciertos elementos chocantes, el cine asiático por lo general resulta fresco, un poco exótico, a veces muy interesante y en algún momento indescifrable.

Una de las tradicionales puertas de entrada para estas producciones fue la televisión, que solía emitir películas de monstruos en blanco y negro hace unos (bastantes) años. Aún recuerdo cómo me quedaba pegado a la pantalla viendo Godzilla y sus variantes cuando las emitían en La Bola de Cristal allá por los primeros ochenta. Luego vendrían las violentas películas de kung-fu de Hong Kong, y los Zhang Yimou, Ang Lee, Wong-Kar Wai, o más recientemente Kim Ki Duk y muchos otros que yo desconozco, ofreciendo un lenguaje diferente, una temática más libre y siempre, o casi siempre, sorprendiendo.

Esta semana se ha estrenado una nueva muestra de cine asiático, coreano en este caso, llamado The Host (el título coreano es Gwoemul) después de haber recibido alguna mención en festivales de cine fantástico como el de Sitges. Nos encontramos indiscutiblemente ante un híbrido entre las antiguas películas de monstruos asiáticas y la típica película americana del mismo tema. La ficción planteada recoge el enfrentamiento de una familia con el monstruo con el fin de recuperar a la chiquilla que el monstruo les ha robado en su primer ataque.

Especialmente conseguida está la larga secuencia de (cuasi)apertura del film, cuando el monstruo ataca en el lugar más inesperado de la forma más aterradora. Resulta muy realista por el correcto manejo del tempo y el uso inteligente de los elementos espaciales. Entre lo más destacable de la película yo mencionaría también la cotidianidad que destila todo lo relatado y el alto grado de credibilidad que nos transmite la interacción de los personajes con la bicha. Te la crees totalmente.

Desconciertan sin embargo los cambios de tono que hay en algunos instantes, con elementos cómicos o excesivamente dramáticos mal calibrados. ¿O será que tal vez mi sensibilidad occidental no capte otros lenguajes? No acabo de saber muy bien si es una cosa u otra, pero en cualquier caso, ciertos giros de la historia parecen caprichosos. Por otro lado, el desarrollo de los personajes resulta bastante completo aunque un poco cansino, distrayéndonos de lo esencial y rebajando la tensión más de lo debido en demasiados momentos. El drama familiar nos importa como anécdota, pero nos aburre como argumento principal si se incide en él más de lo debido.

Aparte de todo esto, la película plantea una crítica hacia las autoridades clara y constante por su rematada ineptitud a la hora de controlar la situación. Es comprensible esta crítica cuando nos enteramos de que la mutación que da origen a Gwoemul fue un vertido de cantidades industriales de sustancias químicas peligrosas que existió en realidad. Al parecer en el año 2000 en una base americana un responsable del laboratorio ordenó tirar por un desagüe miles de litros de residuos peligrosos…en territorio coreano. (Fuente: imdb)

En resumidas cuentas, que The Host me parece recomendable pero no imprescindible. Eso sí, la secuencia en la que vemos al bicho por primera vez es tangible como la vida misma. Bastante más terrorífica que la secuencia de aparición de los androides en La Guerra de los Mundos de Spielberg.

martes, marzo 06, 2007

El señor de los abalorios



Con mucha pedrería. ¡Fue en París! (Fabio Macnamara)
Marichalada total.

lunes, marzo 05, 2007

Ojos que no ven, peligro en el ambiente


La censura nos suena ajena por quedar ya lejana en el tiempo, ser impropia de un país avanzado y parecer improbable (al menos a priori) hoy en día. En franca colisión con las libertades de prensa y expresión, los países democráticos habían logrado aislarla, casi eliminarla. Es cierto que en algunos asuntos existía cierto secretismo, que a veces no se contaba más que la verdad a medias, y que en ocasiones conocíamos secretos a voces, pero hacía mucho tiempo que la expresión como tal, "censura", no se aplicaba a la actualidad.

En menos de un mes, nos hemos topado con tres ejemplos sangrantes de censura informativa de la buena. El primero de ellos tuvo lugar cuando un juez impuso censura cautelar sobre un reportaje que Telecinco iba a emitir acerca de la vida del Pescaílla en su refrito de higadillos llamado "Hormigas Blancas". El programa tiene un título verdaderamente terrible, lo sé, y entiendo que un programador lo retire por ello o por otras razones, pero que un juez lo censure, me resulta extraño.

El segundo ejemplo, esta vez en TVE, fue la entrevista que Quintero perpetró a José María García, si bien en este caso los propios directivos de la cadena impusieron dicha medida, posteriormente publicitada hasta el aburrimiento por el entrevistado. ¿Hasta qué punto es lícito tapar bocas incómodas?

Hoy mismo, apostado frente al televisor mientras picoteaba un anti-inflamatorio para una lumbalgia horrorosa que tengo, veo un mensaje en la pantalla de Telecinco avisando al público de que la emisión de "Diario de" de Mercedes Milá que versaba sobre el maltrato a niños en una guardería de Madrid había sido suspendida por un juez. Me tragué dos pastillas juntas. Censura pura y dura. Una cosa así sólo se puede asimilar con barbitúricos.

El reportaje en sí prometía sensacionalismo a cucharadas -literalmente- pero para denunciar hechos sangrantes, ojo al dato (va por tí Chemilla García). Si lo que se contaba el otro día en otros programas sobre el caso era cierto y las autoridades educativas competentes presuntamente no actuaron como debieron por omisión, el caso es de interés público. Resultado: también se censura su emisión. Cómo no.

Empieza a parecerme muy sospechoso este recurso fácil típico de épocas francamente superadas. Y tal día como hoy y sin que sirva de precedente diré: ¡Viva la telebasura! Supongo que la gente no se rebotará hasta que censuren el Salsa Rosa o un partido de fútbol...

viernes, marzo 02, 2007

Hazme una perdida

"Juntos los dos, juntos los dos,
y juntos los dos, juntos los dos,
hoy quiero que parezca,
que nunca fui tan feliz,
hoy quiero que parezca, que siempre todo estuvo bien.

Juntos los dos, juntos los dos,
y juntos los dos, juntos los dos,
y ya no nos da miedo,
que todo ahora pueda acabar,
salimos en portada, y en los créditos del final.

Saber y perder, es lo que hice siempre,
saber y perder, lo tengo por costumbre.
Es lo que hice ayer, y es lo que hice ayer,
y es lo que hice ayer, y es lo que hice ayer,
hoy quiero que parezca que nunca fui tan feliz,
hoy quiero que parezca que siempre todo estuvo bien.

Saber y perder, es lo que hice siempre,
saber y perder, lo tengo por costumbre.
Es lo que hice ayer, y es lo que hice ayer,
y es lo que hice ayer, y es lo que hice ayer.

Juntos los dos, juntos los dos,
y juntos los dos."

Ante mi falta de inspiración, reproduzco la letra de la canción que abre el nuevo disco de La Costa Brava, 'Velocidad de crucero'. La canción se titula 'Natasha Kampush', y está claramente inspirada en la historia de la pobre muchacha. El segundo título de la canción, 'Hazme una perdida', me parece más enigmático, e imagino que tendrá que ver con los detalles del largo secuestro. De la letra me gusta, sobre todo, el estribillo. "Saber y perder, es lo que hice siempre, saber y perder, lo tengo por costumbre", me parece melancolía pura.

El grupo es uno de los más prolíficos del pop español, ya que en dos años ha sacado 4 discos al mercado. Así no me extraña que sus letras estén inspiradas en la más inmediata actualidad. Y entre sus filas figura Francisco Fernández, también componente de Australian Blonde (¿sigue vivo ese grupo?) y con una carrera en solitario, bajo el nombre de Francisco Nixon. En noviembre del año pasado, dejaba claro que se trataba de su proyecto más personal, al dedicar un disco a la gimnasta Nadia Comaneci. Debe ser todo un honor ilustrar la portada de un disco llamado 'Es perfecta'.

El disco de La Costa Brava saldrá a la venta el 20 de marzo, y todavía no he escuchado más que las canciones colgadas en su página de myspace. También la canción que Tomás Fernández Flores pone a diario en Siglo21, aunciándola como la mejor del disco. Todavía no he tenido el gusto de comprobarlo. ¿Alguien sabe cuál es su título?

jueves, marzo 01, 2007

Noruega cañí



La Fundación Barrié ha inaugurado su exposición sobre el estilo decorativo escandinavo, presentando un número no muy amplio pero bien seleccionado de piezas: relojes, cubertería, sillas, lámparas, teléfonos o trajes (horrendos, éstos). En la línea habitual de sus presentaciones, se opta por un recorrido sencillo, escueto, con algún golpe de efecto. La exposición parte de un texto de presentación donde se nos relata la historia de dicho diseño, su relevancia actual y sus bases filosóficas, todo muy de agradecer para pseudo-neófitos como yo. No voy a ahondar mucho en ello porque lo podéis “googlear” en dos segundos. Yo voy a lo mío.

Ahora que Ikea arrasa en todas partes, los preceptos básicos del diseño escandinavo –ligero, discreto, funcional – se han asimilado al diseño masivo. Suena bien, sí, pero si lo analizamos un poquito ya no es lo mismo:
1) La ligereza se convierte en punto referencial de dicho estilo porque probablemente lo robusto y aparatoso no tiene cabida en nuestras minúsculas moradas. Prueba a meter un aparador estilo Luis XVI en un pisillo actual. Mortal.
2)Discreto, discreto… claro, el mobiliario se ha vuelto discreto para compensar lo muy cotillas que nos hemos vuelto y así, al contemplar nuestros muebles, tranquilizar nuestras conciencias. Pero no sirve de nada, pues reunidos en esos discretos marcos incomparables le damos a la sin hueso y no dejamos títere con cabeza.
3) Lo de la funcionalidad cada vez me parece más vulgar y repetitivo. Donde se ponga Villa Meona, ese delirio rococó Preysleriano donde sientes bulimia sensorial, que se quiten los asépticos templos de la modernidad mal entendida, pura anorexia de los sentidos. ¿Por qué tienen que ser las casas como una oficina, diáfanas, útiles, preparadas para la producción masiva? Aghhh… Las casas tienen que ser un estímulo para los sentidos.

Entre lo más llamativo (e interesante) de la selección, yo destacaría unos teléfonos Ericsson fijos que se asemejaban a mangos de ducha (u otros objetos más morbosillos) porque me transmitían un rollo más lúdico que lo demás; una silla de biblioteca con patas gigantescas (funcionalidad cero, qué alivio) y una aspiradora llamada “trilobite” que parecía sacada de los Picapiedra, bastante más colorista que el conjunto general.

No quiero restar méritos al diseño escandinavo, que ciertamente resulta elegante y posee bastante carga iconográfica, pero auguro su pronta decadencia. Nada me recuerda más al minimalismo tan de moda en los 90, con aquella ropa negra, de líneas sencillas, repetida hasta la saciedad, aborrecida a fecha de hoy. Yo creo que va a haber un revival del papel pintado, de los interiores recargados, de las formicas más extremas y de las moquetas más frondosas.

Y es que a mí me gusta un huevo Kinder, pero como el Bollycao de toa-la-vida-toa-toa no hay ná. Luego ya en otro plano, lo que es la raza escandinava me pone mucho muchísimo, o sea, que no dejo de ser un poco como Alfredo Landa corriendo detrás de las suecas…y Björk o los Sigur Ros me encantan, no me malinterpretéis, pero pa viví yo lo que quiero es una casa-casa, ojo, y que se note que dentro vive gente.

Con la fuersssa de un siclóóóóóóón.

martes, febrero 27, 2007

Ni machine ni sublime


A veces nuestro comportamiento es imprevisible. Ni siquiera uno mismo se conoce tan bien como cree y se puede sorprender ante sus inesperadas respuestas.

La persona más taciturna puede convertirse de golpe en un animal herido de frivolidad.
La amistad más asentada se tambalea sin sentido, esclava de pequeños gestos estúpidos.
No bebes alcohol, pero sin saber por qué dejas que el alcohol te inunde.

Una parte de ti desaparece; otra desconocida empieza a fidelizarte; te fascinan terrenos que antes detestabas, seduciéndote con su promesa de novedad. Tanto, que incluso uno puede convertirse en su opuesto, y su opuesto traicionarse a sí mismo.

En la continua búsqueda, cierras los ojos para no sentir vértigo. Y entonces, ese deje, aquel gesto, una herida abierta, el mismo problema o una reacción repetida te recuerda que eres quien eres.

Y yo no soy una máquina perfecta.