Charlotte Gainsbourg ha preparado un álbum con Beck, y su anticipo es este IRM, que no es otra cosa que MRI, o sea, una resonancia magnética. La resonancia se lleva a cabo en un tubo bastante claustrofóbico, en algunos hospitales lo llaman "el tubo de la risa" y la prueba consiste en meterse ahí dentro durante unos 20 minutos más o menos y quedarse totalemente inmóvil mientras se oyen sonidos que siempre me han recordado a la Björk de Pluto (una canción de su Homogenic). Vamos, techno heavy heavy.
De hecho, en las cerca de 10 veces que he pasado por el tubo siempre he pensado que de ahí podía salir una buena melodía para la islandesa, tan proclive ella al desparrame experimentador, y que la podría incluir en Dancer in the Dark 2. La prueba médica hay gente que no la soporta bien y sin embargo a mí me parece la mejor de las pruebas y poco me falta para comenzar a canturrear ahí dentro. A lo que iba, que me disperso... Charlotte ha pensado lo mismo que yo, así que finalmente no soy tan original como yo pensaba, y ha compuesto una de sus melodías basándose en esto. La canción se puede descargar gratuitamente en su web oficial y creo que merece la pena. Después de Anticristo y de su querencia por las resonancias, Charlotte está empezando a parecerme una diosa de mi olimpo, por sufridora y despierta.
Hotter es el prometedor single de presentación del nuevo álbum de Parralox, State of Decay, que se publicará en Conzoom Records, una discográfica alemana que los ha fichado recientemente. Su disco anterior, Electricity, fue muy alabado pero tuvo poca difusión.
Desde la lejana Australia, han cambiado de cantante y nos proponen un synthpop depurado. Amii y John Van Ahlen, con frialdad absoluta, presentan Hotter y ya tienen preparado el segundo single de State of Decay, llamado I am Human. ¿Que cómo los descubrí? Gracias a Pérez Hilton, el Jorge Javier americano que a veces hace de dj.
Portada arrolladora de Penélope Cruz en el Vanity Fair americano. Se acerca el estreno del musical Nine, donde compartirá cartel con Nicole Kidman, Daniel Day-Lewis, Audrey Tautou y la gran Sophia Loren.
En apenas diez años, lo que era el buque insignia del comercio patrio, El Corte Inglés, capaz de asimilar gigantes caídos como Galerías Preciados y no morir en el intento, ha pasado de un crecimiento espectacular a mostrar claros signos de agotamiento en ventas, enfoque y planificación. Sus divisiones de moda (Sfera) o supermercados (Supercor, Opencor) han presentado pérdidas este año y a pesar de que la crisis que nos afecta puede haber influido negativamente en dichos resultados, lo cierto que ECI parece haber perdido el rumbo.
Conocido hasta hace poco por gozar de un servicio de atención al cliente impecable y un surtido de productos inmejorable, ha comenzado a perder dicha reputación rápidamente. El propio concepto de los grandes almacenes en sí parece haberse quedado anticuado, ya que existe toda una nueva gama de tiendas especializadas (Fnac en electrónica, Inditex o H&M en moda, Sephora en perfumería) que ofrecen precios más ajustados además de mayor variedad y sobre todo creatividad en la presentación y gama de productos. Y eso por no hablar de la competencia feroz del comercio electrónico o de la poco acertada política de precios del triángulo verde.
Por otro lado, ECI está perdiendo la batalla generacional, quedándose claramente obsoleto. Para las generaciones más jóvenes (y las menos jóvenes en parte) ir de compras "al corte" es algo casposo, un poco rancio si se quiere. En moda no hay nada comparable a la velocidad y precisión de Mango, Berskha o H&M, con precios más ajustados y dependientas más dinámicas en general.
Otro de los posibles problemas de ECI es la sobreexposición. Ha dejado de ser un lugar exclusivo presente sólo en capitales o ciudades grandes para diversificarse tanto que se ha hecho mundano y anodino. Realmente, si el corte quiere sobrevivir, va a tener que dar un cambio muy grande, cambio para el que quizá las estáticas filas de directivos no estén preparadas.
Jessica Lange ha ganado el Emmy como mejor actriz protagonista de una miniserie o película por su actuación en "Grey gardens". Realmente, en esa película emitida por el canal HBO, Jessica se transmuta para convertirse en Big Eddie, la tía díscola de Jacqueline Kennedy, una mujer aristócrata que acabó sus días viviendo con su hija Little Eddie en una mansión destartalada de East Hampton. Otro día postearé la historia fascinante de esas dos mujeres, recogida en un icónico documental de los años 70. Por hoy, sólo puedo alegrarme por el reconocimiento obtenido por esta gran actriz, para mí la mejor de su generación, con actuaciones memorables como Frances o La Caja de Música. Jessica ha pasado por una época en la que el éxito parecía esquivo, en esa crisis de los 50 que sólo parece no haber afectado a Meryl Streep, pero esta vez Drew Barrymore la ha rescatado para ofrecerle uno de los papeles más redondos de su vida. Quizá haya perdido esa belleza natural que antes tenía tras haber pasado por un agresivo bisturí, pero en esta ocasión su talento brilla más allá de liftings y ácidos hilaurónicos, traspasando la pantalla como pocas veces. Una lástima que la película estuviese pensada para emitirse directamente en televisión, porque de haberse emitido en cines, esto se convertiría sin ningún género de dudas en su tercer Óscar.
Belle & Sebastian nos ofrecieron en el ya lejano 1998 uno de los mejores discos que recuerdo. Moviéndose con equilibrio entre el pop, el indie y el folk, componen un variado catálogo de canciones con letras atípicas y elaboradas que, mezcladas con ritmos unas veces melancólicos, otras veces contagiosos, arrastran al que las escucha a su particular universo.
El líder de la banda, además, tiene cierta aura de chico suavemente atormentado, en la línea de los poetas simbolistas, con su síndrome de fatiga crónica, su aspecto frágil y su alergia a la publicidad. Isobel Campbell, la solista, abandonaría posteriormente la banda, pero en The boy with the Arab strap todavía nos hechizaba con las composiciones más pausadas de la banda y con su matizada sensibilidad. Las obras posteriores de Belle & Sebastian no están a la altura de este disco, aunque no dejan de ser una banda interesante.
Mi favorita del disco:
"Colour my life with the chaos of trouble, 'cause anything is better than posh isolation" Eso es una frase!!!
Otra maravilla del disco: Is it wicked not to care.
Una de mis últimas lecturas, Life after God, de Douglas Coupland, me parece muy recomendable. El autor de la archiconocida Generación X, que fue citada hasta la saciedad por periodistas y sociólogos como referente de los jóvenes de los 90, desarrolló una faceta menos plural en Life after God, tanto en temática como en retratos de personajes. El estilo también cambia considerablemente. Si Generación X estaba dibujado con diálogos constantes y reflexiones verborreicas sobre jóvenes sin rumbo en zonas suburbanas, Life after God manifiesta una tendencia clara hacia el monólogo o los diálogos minimalistas, una temática mejor acotada y una técnica narrativa mucho más pulida. Sigue dedicando párrafos enteros a referencias a la cultura pop -restaurantes de McDonalds, decoraciones de Navidad, los centros comerciales- pero en esta ocasión sirven de símbolo para representar una vacuidad vital muy marcada. Cualquier pequeño motivo estético invita a la reflexión, a la búsqueda de una cierta trascendencia para las generaciones que han nacido nihilistas pero necesitan de alguna manera trascender lo que les rodea. El libro se articula como una sucesión de historias independientes que comparten un tono ligeramente melancólico, y entre las que destacan, a mi modo de ver, The Dead Speak (donde el narrador se imagina el fin del mundo en lugares como la oficina o el centro comercial) y 1,000 hundred years (en la que narra la evolución de una pandilla de amigos desde la adolescencia hasta lo 30 y pico, con todas las consecuencias). Es curioso cómo en estas historias casi todos optan por escapar de ese mundo perfecto lleno de cemento, Starbucks y tiendas de Gap y le dan la espalda buscando una respuesta en el bosque o en un páramo cualquiera al lado de una autopista. Maravilloso libro alejado del mundanal ruido, para cuando apetezca un poco de introspección.
El regreso de Whitney no ha sido precisamente glorioso, pero después de todo por lo que ha pasado al menos se ve que disfruta en el escenario. Por algo se empieza.
Anna Wintour (apodada Nuclear Wintour por sus detractores) ataca de nuevo. Después de una sobreexposición mediática aceptada a regañadientes por ella, gracias a su ex-asistente Lauren Weisberger que la ponía de vuelta y media en su El diablo viste de Prada, la icónica supereditora del Vogue americano sigue en el candelero. Tras el exitoso libro y la aún más feliz adaptación cinematográfica, a cuyo estreno Anna Wintour fue impecablemente vestida de Prada, se publicó una jugosa biografía no autorizada llamada Front Row, de Jerry Oppenheimer.
Hubo un momento en el que Anne Wintour parecía haberse convertido en la Madonna de la moda, criticada pero omnipresente. Front Row expone detalladamente la trayectoria de esta ambiciosa y fría ejecutiva del diseño, elogiándola por su visión preclara de toda nueva tendencia que se precie, alabándola por su inteligencia a la hora de trepar en el escalafón editorial, y despedazándola cuando se trata de describir su carácter manipulador y gélido rayando en la maldad. Y es que a nadie se la apoda "invierno nuclear" por nada...
No en vano la anterior editora jefe de Vogue, Grace Mirabella, una mujer algo gris pero eficiente y mucho más concienciada que ella, detectó desde el primer día que la vio que le robaría el puesto a la menor oportunidad. Como nos relata en su maravilloso In and Out of Vogue la propia Mirabella, Anna Wintour terminó por conseguir su propósito con muy poca elegancia y a finales de los 80 comenzaría su reinado como adalid de la moda universal. Lo suyo es de monarquía absoluta.
Tremendamente difícil de carácter, escrupulosamente profesional y ostensiblemente distante, esta vez Anna ha decidido aceptar excepcionalmente que las cámaras entren en su sacrosanto despacho, en su adorado edificio de Condé Nast en Nueva York, para que se filme un documental sobre los métodos de trabajo de la revista. ¿Se quiere humanizar un poco para acallar las críticas? ¿O tal vez sólo busca más publicidad? Como quiera que sea The September Issue se estrenará pronto en cines prometiéndonos una visión realista de algo tan irreal e incomprensible como son las tripas del Vogue mientras preparan el número de septiembre de 2007, el más grande que se ha hecho nunca. Un viaje realmente apasionante, con sus luchas de poder, acuerdos y desacuerdos y glamour megaestudiado.
Lo más curioso es que Nuclear Wintour, con todos sus manierismos, fama y egocentrismo, se ve totalmente eclipsada por la directora de arte del Vogue, una genial Grace Coddington, que brilla con luz propia y se revela como alma mater del éxito de la revista, que por cierto, está en horas bajas. ¿Peligra el trono de la Wintour?
Fantástica campaña publicitaria de Evax para anunciar un salvaslip. No deja de sorprenderme esa clara divergencia entre la modestia del producto en sí y la parafernalia que se usa para anunciarlo -ni que fuera un salvaslip de Dolce Gabbanna- pero bienvenida sea si queda así de bien. La música es una versión publicitaria de The Salmon Dance de los Chemical Brothers y por ahora no se ha editado como CD. No sería una mala idea grabar una versión completa en vista del "buzz" que ha generado pues suena más dinámica y divertida que la original. Existen diversas variantes del anuncio todas con la misma música: un acierto. Veamos cómo te sientes Flamenca y Pop:
MDYSSL preparan un EP, después de discrepancias con su productora anterior, que incluirá 4 canciones nuevas (entre ellas Mi gatito, Baila duro, Un millon de besos) y 2 versiones: No te aguanto más (original de Objetivo Birmania) y Yo tenía un novio ( de Rubi y los Casinos).El primer single promete ritmos bailables y despreocupados, recuperando la frescura de su primer álbum. Como anticipo podemos escuchar su Baila Duro en su myspace.No puedo esperar!!! Suena muy bien, deberían sacarlo en agosto, YA!
Una de las cosas que más molestan a los turistas en Coruña es el viento, supongo que parecido al que Almodóvar retrataba en las primeras escenas de Volver. Muy a menudo, aquí sopla una brisilla agradable que a veces se convierte en vendaval algo molesto, pero a los oriundos de aquí nos encanta. De hecho, cuando viajamos a otras latitudes más calmadas lo echamos de menos, las ciudades parecen estar muertas sin esa brisa que tanto despeja. Lo malo es que a veces el viento cambia de dirección inesperadamente y puede provocar cosas como ésta. Una lluvia de fuego. Es lo que se dice una sesión de fuegos artificiales interactiva, una mascletá envolvente.
Hoy he visto una peli que hacía tiempo que tenía interés en ver pero para la que nunca encontraba el momento adecuado. Al fin y al cabo, es francesa (bueno, suiza, que es lo mismo pero más frío), y ya se sabe que para ver una peli tipo francesa hay que estar "in the mood" para ello, ya que suelen ser introspectivas, originales y difíciles.
Garçon Stupide es un formidable retrato de la confusión juvenil, ese momento en el que la mezcla de prepotencia, desconocimiento y apetito voraz por experimentar te precipitan a un torbellino del que al salir puede que no se encuentre la madurez, pero sí la aceptación de uno mismo.
El protagonista, un postadolescente desorientado pero curioso, entabla relaciones sexuales esporádicas (y trivializadas) con hombres de forma compulsiva hasta que se encuentra con uno que no desea sexo, sino sólo conocerlo y comprenderlo. Al mismo tiempo,Loic (el prota) se enamora de una chica algo mayor que él que trabaja en un museo a la que le relata todos sus encuentros. Poco a poco, el conflicto estallará, para finalmente dar paso en las escenas finales a un Loic que empieza a saber quién es a pesar de todo. Esto queda patente en una escena en la que va avanzando a contracorriente por la calle mientras oímos una voz en off que nos transmite a través de una especie de monólogo poético fragmentado cómo se define a sí mismo ahora.
Filmada con maestría, las imágenes de Garçon Stupide filtran cierta melancolía, otras veces frialdad y muchas otras una extraña ternura. La construcción de personajes y emociones está muy conseguida, y de forma bastante aconvencional. Hay muchos primeros planos, filmación cámara en mano para transmitir cercanía y realismo, y un planteamiento aparentemente distante pero en realidad pleno de emoción una vez que la narración avanza a través de diálogos que a veces incluso parecen improvisados.
Jugando con un detalle de la película, casi diría que se ha construído como un film "impresionista". A mí, desde luego, me ha impresionado.
Nueve años después de su icónico debut, que marcó las bases rítmicas y estilísticas del electro, vuelven juntos después de unas trayectorias interesantes aunque de menor repercusión que aquel álbum. Fieles a su estilo y casi tan inspirados como en 2001 siguen ofreciendo un tecno bastante frío, minimalista, que contrasta con unas letras originales recitadas con sensualidad y distanciamiento.
Vuelve el glitz, sin duda. Como me pasó con su primer álbum, me acabarán conquistando todas las canciones, pero por ahora destacaría 1000 dreams y sobre todo There's a party in my head, que ya ha sido remezclada por Thieves like Us.
Siempre extravagantes, ofrecen una curiosa versión del Suspicious minds de Elvis. Y mola!!! Os dejo aquí una crítica más profunda del disco. Yo no podría mejorar su prosa, así que he optado más por la cita que por la intertextualidad.
LOL es una original comedia francesa que no peca de exceso discursivo y asimila con naturalidad influencias de series adolescentes americanas como Gossip Girl e incluso, me atrevería a decir, de determinados giros rematadamente almodovorianos.
Narra tres trimestres en la vida de Lola (apodada LOL) en su instituto parisino de zona bien, con sus profes histéricas, ligues constantes y fieles compañeras de pandilla que tejen la típica red social adolescente donde se mezclan la inocencia, la envidia o el cotilleo con los amoríos, los coqueteos más inesperados y la música o los chats.
Entre otras algo más manidas, asistiremos a escenas hilarantes como las que protagoniza la mejor amiga de Lol, una chica modélica, aparentemente fría y perfeccionista que esconde un apetito sexual bastante "twisted"; o las escenas del viaje a Inglaterra de los alumnos del instituto y su experiencia con lo más kitsch del mundo anglosajón; o también todas en las que se demuestra la adicción de la sociedad contemporánea a los móviles e internet que siempre interfieren y nos provocan déficit de atención constante.
Además, Lola tiene una familia un tanto original que da mucho juego, puesto que sus padres están separados y vive con su madre, encarnada por Sophie Marceau, dos hermanos pequeños y una abuela un tanto surrealista. La madre, una mujer moderna y cercana, la típica francesa burguesa orgullosa de la revolución sexual descubre que su hija se ha hecho adolescente y anda sexualmente revolucionada, lo cual la convierte de golpe en una madre española en plena crisis de nervios bastante superada por la situación.
Curiosamente, madre e hija se verán en situaciones similares a pesar de la diferencia de edad y reaccionarán de modo similar, imitando gestos y comportamientos, a pesar de que ambas tratan de ocultárselo todo dando lugar a escenas teñidas de fina ironía. El tono desenfadado del conjunto junto con una buena selección de temas musicales y un cuidado estilismo no hacen sino hacernos disfrutar casi siempre, y dejarnos con esa sensación de comedia veraniega maravillosamente liviana. Y además, tiene su punto tierno...
Más novedades, ésta más reciente. Los belgas Vive la Fête regresan con su nuevo album Disque d'Or, pero están empezando a darme un poco de pereza, parece como si no quisieran confirmar lo que prometieron con discos redondos como Nuit Blanche o casi redondos como Grand Prix. Si su Jour de Chance ya me resultó algo falto de inspiración, este Disque D'Or no mejora mucho el asunto, se pierde en melodías algo insulsas y ritmos no demasiado inspirados. Falta fuelle. A pesar de todo, su directo sigue siendo maravilloso y el single no está mal del todo, especialmente su título: L'amour physique.
Al fin nos llega el nuevo album de The Sounds, pero esta vez no sorprenden. La nueva canción no suena demasiado original, o al menos no me parece tan buena como Painted by numbers o Tony the push. A ver si con varias escuchas... Su nuevo album se llama Crossing the Rubicon.