miércoles, mayo 20, 2009

Farrah Fawcett


Farrah Fawcett fue la chica de portada de los años 70 en Estados Unidos, con permiso de Lauren Hutton. Después de ser descubierta de manera un tanto casual, un ejecutivo de Hollywood pensó que daría bien en cámara y la contrató como modelo publicitaria. Se sucedieron anuncios de jabones, colonias, pero sobre todo pastas de dientes -probablemente por su sensual aunque quizá excesiva dentadura- y, de manera arrolladora, productos capilares o directamente secadores.

Porque la melena, esa melena amplia, poblada y ondulada, rubia y sedosa, todo a un tiempo, se convirtió en su seña de identidad. Tanto fue así que incluso la industria cosmética creó un champú en honor a ella, cuando lo habitual era sacar perfumes, y eso si eras una estrellona como Liz Taylor, no una mera chica de portada.

Aaron Spelling, con su característico olfato para localizar un buen producto, la contrató para su iconográfica serie Los Ángeles de Charlie, donde a golpe de melena rubia y de pantalones de campana combinados con blusas ibicencas y faldas de tenis ajustadas, Farrah se erigiría en protagonista absoluta de la serie, a pesar de la manifiesta linealidad de su personaje Jill Munroe y de aparecer en ella durante una sola temporada.

Su póster en bañador rojo vendió 12 millones de ejemplares durante esa época, convirtiéndose en cierto modo en santo y seña de la misma: la gente aún se bronceaba alegremente sin preocuparse por el cáncer, las bellezas aún no pasaban masivamente por el quirófano para ser rematadamente perfectas, se podía ser delgada sin caer necesariamente en la anorexia, aún se bebía TaB, la gente fumaba alegremente sin calaveras en las cajetillas...

Luego Farrah se descentró un poco, yo diría que se fue bastante de "farrah" extrema, se casó con Ryan O'Neal, para luego divorciarse después de dos décadas, se quedó relegada a famosa de segunda con el discurrir de los 80; en otras palabras, que tuvo una trayectoria un tanto errática en la sólo que destacaría un film sobre una mujer maltratada que hizo en los 80 y una entrevista con David Letterman en la que aparecía algo inconexa y empastillada.

Aun así, para todos los que fuimos críos en los 70, esta mujer siempre nos traerá buenos recuerdos, ya sea porque despertó un incipiente interés estético o quizá erótico en nosotros, ya sea porque nos recordaba a nuestras madres, ya sea porque cuando la mirabas te parecía que la vida iba a ser un desenfreno de persecuciones de coches, melenas imposibles y gafas de sol.

La pobre Farrah ahora mismo no es ni la sombra de lo que fue. El paso de los años, los excesos, y sobre todo una enfermedad terrible la han maltratado hasta deformarla físicamente. En medio de todo eso, ella vuelve a ser una chica de portada; esta vez por su valentía (otros dirán oportunismo) a la hora de enfrentarse a su enfermedad, sin esconderla y hablando de ella sin tapujos, mostrando su deterioro paulatino, su lucha por la curación, sus múltiples tratamientos y otras escenas de gran privacidad con mucha naturalidad, de nuevo seduciendo a la cámara con ese algo especial que no ha perdido a pesar de todo.

NBC ha emitido la historia de la lucha contra el cáncer de Farrah Fawcett el viernes pasado que aún se puede ver aquí. Se llama Farrah's story y ha alcanzado una audiencia sin precedentes en Estados Unidos. No es un documento cómodo de ver, desde luego, y hay partes que yo he decidido saltarme. Sin embargo, lo recomiendo. Absténganse mentes impresionables.


Y ahora, recordémosla en plenitud. En esa pista de tenis, corriendo hacia el teléfono.

3 comentarios:

xacobe dijo...

me le he visto toito tooooo. ha palmado ya?

poderío dijo...

Si es que yo ya sabía que te iba a gustar. No ha palmado, ojalá se recupere (difícil lo veo).

poderío dijo...

Descanse en paz en el cielo de las rubias.