martes, diciembre 26, 2006

Flor sin Olor


Soy seguidor de los perfumes, lo que quiere decir que me gusta olerlos en los demás, en mí, en las tiendas, en los bulevares; probablemente porque poseen un ligero toque decadente o quizá por su elevado nivel de artificialidad, pues se escogen con esmero, se embotellan con el máximo detalle y se anuncian compulsivamente prometiendo lo imposible. Eso que todos queremos. Y también, por qué no, porque dicen algo de nosotros (¿acaso no afirman eso en la publicidad?).

Os confesaré que mi pituitaria y mi cuerpo pertenecen a Jean Paul (Gaultier para los no iniciados) desde mi más tierna juventud, después de errores iniciales como la colonia Privata (todos tenemos secretillos inconfesables de adolescencias erróneamente pijas) y los primeros intentos muy banales por derrochar carnalidad (es decir, Versace Blue Jeans).

Un día, de golpe, encontré mi olor. Le Mâle. The Male. El Macho. Curioso nombre para tan andrógino perfume, al tiempo que certera manera de compensar su inicial falta de masculinidad. Un perfume que destilaba tanto poderío pop en su envase como atrevimiento en su publicidad y descaro en su contenido. Calvin Klein también trató de seducirnos en esa época con una gama mucho más variada de nombre en monosílabo (Be, One, etc) sin conseguirlo más que por un corto período de tiempo.

Yo fui de la escasa avanzadilla de precursores que en plenos lánguidos primeros 90 se atrevió a bañarse, y digo literalmente, bañarse en aquel nada discreto perfume. La gente perfumada con Loewe o Armani se giraba por la calle pensando si era una putilla (hasta que me veían y entonces pensaban, un chaperillo) y miraban raro, aunque secretamente les gustaba. Les daba morbo. Otros que no llevaban colonia se paraban en seco y les faltaba poco para no ladrar.

Y ocurrió lo impensable. Poco a poco el dulce y exclusivo perfume empezó a conquistar los corazones de las chicas, que se lo regalaban al novio. Los novios más atrevidos decidieron ponerse un poco de vez en cuando, otros sólo lo hicieron a regañadientes y por complacer a las chicas, pero luego descubrieron que realmente no había un perfume similar y se lo empezaron a poner de motu propio, además de apuntarse al gimnasio, empezar a depilarse, comprar juguetes sexuales y dejar a la novia.

Luego llegó la metrosexualidad, Bershka perresca, Aquí hay Tomate y lo que antes resultaba atrevido pasó a ser mayoritario. Yo aún lo usaba, a pesar de la democratización del mismo. Pero es que la voz de alarma saltó hace poco, cuando he visto que los padres de mis amigos o amigas (de 60) también lo usan! Tócate las pelotas.¡¡¡Ya no soy la vanguardia!!!

En total, que cuando mi maravilloso bote de Le Mâle, ahora alternado sabiamente con Miyake, estaba ya pareciéndome mortecino, vulgar, y un poco Tena Lady, y ya me había puesto a buscar sustituto por las perfumerías sin demasiado éxito, decidí consultar internet. A tal grado de confusión había llegado. Y es que me estaba planteando no volver a echármelo, pero tampoco quería volver a ser una flor sin olor.

Entonces, en pleno proceso dubitativo, di con la web de ciao, que tiene un apartado para este tipo de cosas y bastantes opiniones sobre perfumes masculinos, lo cual es un consuelo puesto que pude comprobar que no soy una rara avis super friki. Y tres de las opiniones allí vertidas decían que mi wonderful perfume ERA TÓXICO. Según parece, contiene una cantidad de almizcle artificial y de f-talatos de agárrate y no te menees. ¿Tendrá mi proverbial flaqueza de salud y mi muy numerosa lista de padeceres algo que ver con ese aroma de los dioses que yo (si fuera sano) hasta me bebería a sorbos o en su defecto sorbería poco a poco como granizado en verano?

Muchos puntos acumulaba para arrinconar dicho veneno per secula seculorum cuando llegó la campaña navideña de super Jean Paul, y si el anuncio es auténticamente flipante por lo heterosexualmente sensual, no lo es tanto por su final, porque ahora le han cambiado el nombre, y se llama “Jean Paul Classique”. YA NO ES LE MâLE. ¡Ahhhhhhhhhhh! ¿Cómo que classique? De eso nada, es supermoderno. No puede ser, me dije, asincopado por la impresión. He de ir a por otro perfume o me quedaré más anticuado que las bolas de naftalina, y eso sólo si sobrevivo al veneno de sus ingredientes.

Total, que me fui a las perfumerías y esnifé como cincuenta sustancias en días sucesivos para llegar a la siguiente conclusión:

- Utilizaré de día probablemente el Le Mâle (de algo hay que morir) y lo alternaré con Kenzo for Men (aunque tiene cierto toque a Mister Proper baño que no acaba de convencerme).

- Y de noche o de fiesta o cuando tenga el cuerpo de rumba me aplicaré unos buenos chorros de Jean Paul 2. O sea, el nuevo perfume de Jean Paul Gaultier.

Todo cambia, nada cambia.

PD: Por favor, mensajeadme con ideas, recomendaciones, críticas, elogios y sobre todo contadme qué os ponéis y qué me recomendáis. Es lo que me In-Teresa.

sábado, diciembre 16, 2006

PALÍNDROMOS


La última película de Todd Solondz ha llegado aquí muy tarde y sólo ha durado una semana en cartel, pero afortunadamente se ha programado en versión original, lo que le otorga mucho mayor interés. Comentaré algunos elementos de la trama porque creo que la mayoría de vosotros ya la habrá visto, y no desvelaré ningún secreto.

No soy un fan acérrimo de este director, aunque admito que siempre he sentido curiosidad por sus propuestas. Su opera prima, Bienvenido a la casa de muñecas, fue todo un descubrimiento, tanto de temática como de enfoque. Happiness, más retorcida y coral que la primera, me gustó menos. Sin embargo, hay que reconocer su originalidad de planteamientos y su valentía por presentar tramas arriesgadas. Todd Solonz, creedme, es un poco extraterrestre.

Ya desde el principio, es decir, desde el título, se hace una elección premeditada por lo diferente y peculiar, ya que los palíndromos son frases que se leen igual al derecho y al revés (como por ejemplo, “Ana lava lana”). Probablemente el número de palíndromos en una lengua no supere el centenar, así que en cierto modo se nos advierte de lo especial y poco convencional que será lo que luego veremos.

Aquí, en Palíndromos, nos sitúa de nuevo en uno de sus universos preferidos, el de la más tierna adolescencia femenina, a través de una chica llamada Aviva, que no ceja en su determinación por ser madre a pesar del estupor o el rechazo frontal que esto pueda provocar, ya que la chica no supera los trece años. No cabe duda de que este punto de partida supone llevar el típico juego de la ficción Solondziana un poco más allá de lo habitual, y que en principio puede resultar incluso subversivo, pero el tono con el que todo (o casi todo) está planteado dulcifica esa primera impresión.

Aviva ,cuyo nombre no deja de ser un palíndromo, ha decidido quedarse embarazada, y buscará apareamiento de mil formas distintas a lo largo del metraje, iniciando una especie de película de aventuras posmoderna. En su periplo entrará tanto un adolescente rubio raro como un hombre mayor del que (por supuesto) ella inadecuadamente se enamorará. Al fin y al cabo, Aviva lo ve todo con mucha naturalidad, y sólo quiere tener muchos bebés porque así se sentirá siempre querida, lógica aplastante de adolescente “paralela”.

Entre las etapas que encontrará en su viaje, hallaremos una especialmente kitsch en la que se aloja en una especia de hogar para niños friquis (la albina, la niña sin brazos, el asmático, el epiléptico) capitaneado por una matrona oronda y sonriente, toda bondad, llamada “mamá Sunshine”. Este momento me recordó a los dibujos animados de los 70, del tipo de Heidi y Banner y Flappi, donde se preconizaba esa especie de bondad contagiosa llevada al extremo que, efectivamente, sólo puede formar parte de la ficción más extravagante. Al mismo tiempo, la madre de Aviva, interpretada por una intensa Ellen Birkin, rezuma una maldad también muy peliculera, actuando de contrapunto a esa Julie Andrews avejentada y con kilos de más que es mamá Sunshine.

Otra de las peculiaridades de la película – la más llamativa, y que por eso he dejado para el final – es el manejo que se hace de la actriz principal y de uno de los secundarios. Aviva cambia con cada aventura, pero no sólo mentalmente, sino también físicamente. Su personaje está representado por siete u ocho actrices diferentes dependiendo de la toma, actrices que retoman el personaje para otra toma y luego lo vuelven a ceder para la siguiente. Aviva, entonces, deja de ser pelirroja y con aparato dental para convertirse en una inmensa negrata y luego es de nuevo blanca, pero esta vez gordita y de cejas pobladas. Este recurso nos confunde al principio, y sólo le veo justificación como paradigma de la libertad con lo que este cineasta plantea sus ficciones. Crea una manera nueva de narrar a un personaje, si se me permite la expresión, le otorga cierta carga de magia, de abstracción a la película, como tratando de decirnos que quizá no haya que tomarse este juego demasiado en serio, como intentando que nos distanciemos y aceptemos la aconvencionalidad del lenguaje y del contenido como ejercicios de estilo.

En cualquier caso, esta extravagancia fílmica destila talento, una grotesca creatividad, y momentos de impagable comedia en diálogos que mezclan la ironía, la inocencia y el descaro con maestría. En resumen, una película insólita para paladares entrenados. Y otro de los detalles que me gustan es que escoge a gente fea, incluso deforme, como parte del elenco actoral, algo que en Hollywood escasea y es sano, puesto que no impone modelos estéticos imposibles y ofrece sueños más realistas. Cualquiera puede ser la reina del mambo en una película de Todd Solondz, ¿me entendéis?

viernes, diciembre 08, 2006

SOY FALSA (la canción)


FALSAAAAAAAAAAAA
SUPERFALSA
DIENTES, DIENTES...

Busco productor o dj experimentado para que me ayude a hacer de esto un disco. He tratado por todos los medios a mi alcance (premeditación, chantaje, secuestro, amenazas, tortura) de que formase parte del repertorio de algún artista emergente y con imagen prometedora, pero cuando eres un pendoncillo de provincias periféricas nadie te toma en serio. Y, como diría la tricéfala (Tamara-Ámbar-Yurema o como sea, tanta chicha pa tan poca limoná) "me parece patético".

No se me ocurría otra plataforma que ésta para dar a conocer esta canción. Ahí va. Espero miles de comentarios, posibles contratos, montañas de propuestas, fans agolpados en el portal de mi casa, flashes en todas partes. Miss Kittin, por favor, proponme algo. Felix da Housecat, prodúceme. Vive la Fête, llamadme. SUPERPORFAAAAAAA...


SOY FALSAAAAAAA

Soy falsaaaa
Te miro y te sonrío,
Soy falsa
Pero pienso fatal.
Soy falsa,
Te juro que da el pego,
Soy falsa,
Me sale natural.

Falsa, falsa, falsa, falsa, falsa
Adicta a la mentira
Memola aparentar.
Títulada en falsa modestia,
Doctorada en mentira
Máster en falsedad.

Soy falsa
Te invito a mi cumpleaños
Soy falsa
Aunque me caigas mal
Soy falsa
Y luego te critico
A tus espaldas
Lo aprendí de mamá.

En las fiestas
Me beso con extraños
Soy falsa
Que en realidad detesto.
Qué pasa
Ésa es mi verdad
Soy falsa
La pura falsedad

Sonrío cercana
Como Ana Rosa Quintana,
Actriz total
En plan Carmen Maura,
Nada pendón
Como la Obregón,
Natural
Como Yola Berrocal.

Falsa, falsa, falsa, falsa, falsa,
Yo soy de cartón piedra
Maquillaje y maldad.
Me gusta la doble moral,
La sonrisa torcida
Y la telerealidad.

martes, diciembre 05, 2006

Campos de Teresa


Aunque hace poco tiempo que soy bloguero, reconozco que me está dando fuerte. Tanto que creo que el bloguero de cabecera debe querer emigrar escandalizado por mi falta de criterio para escoger qué comentar (entiendo que el post pro Lindsay Lohan pueda parecer carente de criterio, pero es que vivimos en una época POP, y ya se sabe, cuando haces POP ya no hay stop). Espero que vuelva pronto porque me parece que esto se está desmadrando. De hecho lo de este post puede hasta escandalizar.


Y es que yo tiendo a dejarme llevar, culturalmente hablando. Al principio me puede costar un poco, pero después me adapto y defiendo lo indefendible, que luego resulta no serlo tanto. No sé si me entendéis, es por ejemplo como lo que ocurre con las libretas de Naranjito, que en el 82 a todos nos parecían horrendas y sin embargo ahora, vía ejercicio nostálgico, ponemos en el altar de lo chic. Todo por culpa del tiempo, que todo lo tiñe de vínculos.


O como mi relación con la televisión matinal. Empecé haciéndome fan de la tele matutina cuando empezó allá por los años 80 y tantos, una extravagancia, en aquel programa-cajón desastre que moderaba Jesús Hermida (Por la Mañana, creo que se llamaba) y amenizaban entre otras Consuelo Berlanga (semi retirada), Irma Soriano (mi preferida en aquel entonces, joven, guapa y simpática con lo del "cao-cao", después desdibujada), Miriam Díaz Aroca (show-woman desgraciadamente reconvertida en robot pseudoIgartiburu), Nieves Herrero (prefiero no comentar) y THE QUEEN MARÍA TERESA CAMPOS. Qué tiempos.


Como sucesor de la carta de ajuste, la verdad, me parecía comparativamente mejor, especialmente los "Apueste por Una" en los que una agria Patricia Ballesteros perdía sistemáticamente por no poder luchar contra el gracejo y la persuasión de your royal highness MariTere. Era la época en la que estaba de moda la superpeineta de Martirio, la guerra de los sexos y las hombreras super powerful. María Teresa ejercía también de comedianta en una especie de sketches con cierta continuidad que se montaban a veces en el programa, siendo cuando menos eficaz, y cuando más la mejor.


Al poco tiempo pudo desarrollar un programa propio, y aunque vagó por varias cadenas siempre destacó por encima de todas y todos, mezclando entrevistas, actuaciones, desfiles de moda algo cutres, introduciendo el corazón en la televisión de forma todavía tímida y hasta cierto punto elegante, promocionaba fregonas, spaguettis y zapatillas como si tal cosa; seguía con sus teatrillos, y disfrutaba como una enana. Es cierto que en su última etapa se había vuelto algo intransigente en algunos momentos, que cometió el error de contratar a Rociíto, puede que incluso resultara algo prepotente, no lo sé a ciencia cierta, pero creo que no se le ha reconocido que creó el germen de lo que son ahora casi todos los magazines televisivos, algunos actualmente desmadrados y sonrojantes. Ella eso lo solía controlar. Porque, como se dice por el norte a veces no hablaba, sino que "posaba la palabra".


Alguien pudo con ella hace casi dos años, de manera muy contundente. Con la que era la superviviente por excelencia del mundo catódico ibérico. Esta otra señora no ha hecho sino copiar el modelo Campos sin pagarle derechos de autor ni agradeciéndole nada. Quizá use un tratamiento de las noticias algo menos vehemente, más "pijo", pero en el fondo los temas que se tratan son en su mayoría más truculentos, y la profundidad que se le da a la mesa de debate político (otra copia escandalosa) es casi de chiste. Esta señora, a mi modo de ver, no se sabe expresar con la necesaria fluidez a veces, y me resulta estirada, falsa y bastante sosa. Me da como AR-dor de estómago.


Ya sé que en el mundo bloguero probablemente resulte algo "marujil" el tema que he tratado, pero a mí la Campos me daba rollito, me hacía gracia, y la echo de menos. Además, quien no sea un poco marujilla a veces que tire la primera piedra. Yo además de marujilla ocasional, he de reconocer que soy un poco teleadicto, o más bien lo era, porque tal y como se está poniendo la tele, mejor me voy al cine. O a hacerme un arroz a banda.


Un fan de Teresa Campos.


PD: No sólo de Derrida, Shakespeare o Woody Allen vive el hombre. Al menos yo. Y la mujer ni te cuento.

SCOOP O VOLVER CON LA FRENTE "FLORIDA"

El otro día fui a ver Scoop de Woody Allen. Siempre me habían gustado sus películas, excepto en la segunda mitad de los 90, donde Acordes y Desacuerdos (insufrible) o las decepcionantes Granujas de Medio Pelo o Todo lo Demás provocaron cierto desinterés en mí hacia sus propuestas. Como buen director que es, y sobre todo estupendo guionista, siempre encontraba toques de talento y originalidad en lo que veía, pero bastante dispersos. Además, ciertos tics se me hacían repetitivos y poco inspirados.

Sin embargo, esto cambió. De casualidad me llevaron a ver Melinda y Melinda y recuperé algo de interés. Me volví a sentir fan con Match Point - un gran cambio de tono y obsesiones - a pesar de que su primera mitad me pareció muy superior a a segunda, y con Scoop creo que me he vuelto incondicional. Veréis por qué.

La trama nos sitúa en el Londres contemporáneo, en un espectáculo de magia en el que una inexperta periodista americana - Scarlet Johansonn supercreíble - recibe un soplo sobre un asesinato mientras participa en un truco. El que lanza este soplo viene de un pintoresco más allá, más propio como videoclip de la infame "Ay quién maneja mi barca, quién" que de una película "seria".
A partir de ahí, y con la inestimable colaboración del mago (Woody) como compañero de correrías detectivescas, ambos tratan de resolver el misterio introduciéndose en el círculo social aristocrático al que pertenece el supuesto asesino, inventando una relación paterno-filial de lo más inverosímil. El supuesto criminal resulta ser un apuesto joven (un Hugh Jackman ajustado al papel) por el que la desastrosa periodista beberá los vientos; eso sí, sin renunciar a investigar lo que parece ser a fin de cuentas una gran paranoia.

Al tiempo que los diferentes orígenes de los personajes - clases sociales dispares, nacionalidades distintas como son el Reino Unido y Estados Unidos - provocan ciertos contrastes bien aprovechados por el guión; las situaciones rocambolescas se suceden una tras otra sin dejar de ser del todo creíbles, lo cual tiene bastante mérito si nos fijamos en lo extremo de la trama. En definitiva, que resulta simpática, divertida y ocurrente. Esta vez no he notado un agotamiento de los planteamientos a mitad de película, ni me ha ocurrido que de repente un personaje me resulte cargante después de un rato.
Podemos extrapolar alguna reflexión más profunda de toda la ficción planteada (la obsesión por la muerte, muy desdramatizada, o la desconfianza hacia las apariencias) pero siempre en tono irreverente. Resumiendo, os diré que recomiendo esta película si queréis pasar un buen rato y os gusta el Woody Allen de siempre. Por cierto, la música, m-a-r-a-v-i-l-l-o-s-a. Y me olvidaba, tiene cosas de Misterioso Asesinato en Manhattan y también de Desmontando a Harry.

sábado, diciembre 02, 2006

The artist's game with Cyndi Lauper.

Siguiendo la estela de Xabi en su blog y de ledo75 en su fotolog, he decidido jugar a lo que proponen. Elegid a un artista al que admiréis y proponed títulos de canciones para cada etiqueta. ¡Mola!

1. Solista o grupo elegido:
Cyndi Lauper
2. ¿Eres hombre o mujer?:
Boy Blue
3. Descríbete:
It’s hard to be me
4. ¿Qué sienten las personas acerca de ti?:
He’s so unusual
5. ¿Cómo describirías tu anterior relación sentimental?:
I don’t want to be your friend
6. Describe tu actual relación con tu novio(a) o pretendiente:
I'll kiss you
7. ¿Dónde quisieras estar ahora?:
Dancing with a stranger
8. ¿Cómo eres respecto al amor?:
Insecurious
9. ¿Cómo es tu vida?:
Girls just want to have fun
10. ¿Qué pedirías si tuvieras un solo deseo?:
Shine
11. Ahora despídete:
I’m gonna be strong

Burn, Lindsay, BURN!!


¿Quién no ha querido alguna vez ser una reina de la comedia americana para adolescentes? Y no hablo de la típica novia de América (como Julia Roberts o Meg Ryan) de imagen tirando a inofensiva, prototipos de audiencia masiva con paréntesis cultos en cine independiente. No. Me refiero a esas chicas monas sin demasiado talento que pululan por comedietas más o menos prescindibles pero amables y auténticas, que no venden una imagen prefabricada y falsa, sino que se venden a sí mismas, a veces prefabricadas, a veces falsas, y sacan partido de la fama para correrse la gran juerga de sus vidas.

La última incorporación a ese olimpo de estrellas que se ganan el pan y el caviar en guiones rabiosamente formulaicos es Lindsay Lohan, una chica pelirroja que comenzó como actriz infantil simpática en un ámbito en el que resultar repelente (Dakota Fanning, agh) es la norma, para convertirse poco a poco en la típica “reina del instituto” adolescente que ligaba por doquier, terminando por adoptar un rol de joven divertida y de precocidad inquietante pero seductora dentro y fuera de las pantallas.

Esta chica aprovecha su fama para asistir a las mejores fiestas de Hollywood y salir siempre la última, apurando la diversión hasta el final; mete la pata liándose con chicos que luego filtran fotos comprometidas suyas a diestro y siniestro, véase sin ropa interior, o con sospechosas ojeras; se hace amiga ocasional de Paris Hilton y luego se enemista a muerte con ella y le prohíbe la entrada en eventos a los que ella asiste; recibe reprimendas de los jefes de los estudios por irresponsable e impuntual; finge ingresos en hospitales y oculta hospitalizaciones verdaderas por diversos achaques provocados por esa agitada vida; y mientras tanto actúa en películas olvidables pero encantadoras por su falta de pretensiones compaginándolas con declaraciones imposibles reconociendo anorexias y adicciones en nada menos que el Vanity Fair. Drama queen, como la Marilyn (pronúnciese con acento en "lyn").

Esa manera de atracarse de vida, con una indudable sobredosis de actividad ,experiencias, y sustancias a fin de cuentas no es un “role model” muy sano, pero tampoco pretende serlo. Lindsay simplemente se representa a sí misma y no finge, sino que más bien le saca partido a lo que le ocurre de la manera que juzga más oportuna. En otras palabras, que se lo pasa teta.

Si después de todo esto aún quieres ser una Lindsay Lohan de la vida, recuerda que has de cumplir los siguientes requisitos:
- Belleza adolescente, aunque luego acabes convertida en una vaca burra recalcitrante como le ocurrió a Linda Blair o una matrona descafeinada como Brooke Shields.
- Ansia desmesurada de trasnoche a la española y juerguecilla gitana.
- Uso y relativo abuso de sustancias estimulantes.
- Familia disfuncional o inexistente.
- Cara simpática, preferentemente pecosa.
- Nacionalidad norteamericana, “of course”.
- Club de fans de doceañeras.
- Cierto seguimiento por parte del lobby rosa.
- Afán de protagonismo desmedido.
- Un punto horterilla.
- Teñirse cada dos por tres.
- Admirar a directores de la tercera edad e incluso trabajar con ellos (el fallecido Robert Altman o el irrepetible Woody Allen). Pronto computará Almodóvar.
- No tomarte demasiado en serio, pero que tampoco te tomen por tonta o te convertirías, con el tiempo, en Gunilla Von Bismarck.

Que conste que actrices como Christina Ricci también me encantan, pero esto ya es otro rollito. Y para terminar, Lindsay, si entiendes el español, decirte que me gusta ver cómo quemas tu juventud viviendo diez vidas en un año. A los 25 seguro que ya podrás escribir tus memorias. Los que te critican no saben lo que es reinar en el instituto, ni se divierten, ni saben generar esa expectación, ni tienen una agenda taaaaan agitada.

Para los detractores (o dehtructores) que de todo hay, recomiendo una web farandulera llamada www.thesuperficial.com, la sucursal online del Tomate en los USA, muy americana, muy amarillista.

sábado, noviembre 25, 2006

Middlesex


Ajeno hasta hace poco a la cultura bloguera, y reconociéndome un poco perezoso y sobre todo lento en mis lecturas, pienso que no estaría de más de vez en cuando haceros partícipes de nuestras filias y fobias literarias, en parte porque lo considero una pequeña carencia del mundo blog, en parte porque tanto mis filias como mis fobias suelen ser exarcebadas y necesito hacer al mundo partícipe de las mismas por si pudiesen sentirse reflejados de una u otra manera. Vaya por delante que me resulta más complicado elaborar una crítica o una reflexión sobre un libro que sobre una película, probablemente porque el cine resulta más inmediato, más sensorial si me permitís la cursilería, y te permite recordar más detalles por lo reducido de su duración. De todos modos, bastantes de mis películas preferidas no son sino guiones adaptados (de obras teatrales o de novelas) con lo cual no puedo renegar de los libros por antigualla que parezcan.

Con todo esta introducción no he pretendido aburrir al personal ni pecar de petardismo cultural, pero si lo he hecho habérosla saltado, ¿no?

Ya sin más preámbulos me voy a referir hoy al último libro que he leído, una novela que a veces juega al despiste intentando parecerse a las de antes (división interna en libros, títulos rimbombantes de capítulos, tocho considerable, historia de varias generaciones, etc…) para rebelarse como un artefacto bastante más sofisticado de lo que aparentaba. Es un premio Pulitzer que se llama Middlesex y fue escrito por Jeffrey Eugenides. Pero os voy a contar cómo me dio por leerla, yo, superfan de Jacqueline Susann.

Hace ya unos cinco o seis años, cuando pasaba un verano algo descocado en Londres, un día de lluvia de agosto decidí ir al centro a ver una peli en uno de esos cines londinenses vacíos y carísimos que abundan por allí. Había leído en el Time Out la crítica a Las Vírgenes Suicidas, opera prima de Sophia Coppola, y en vista de las mismas me dije “Hay que verla”. No me equivoqué. Presentaba, siempre con una estética entre naif y preciosista, la historia de cuatro (¿o eran cinco?) hermanas que poco a poco iban muriendo en el seno de una familia aburguesada pero “progre” de la California de los 70. Me costaba enterarme de lo que decían los personajes porque mi inglés estaba en estado larvario por aquel entonces, y sin embargo, conecté totalmente con el universo visual de la peli y con el juego de sugerencias y de adolescentes en plena transición entre la luz y las tinieblas. Me resultó contagiosa y pronto supe que se había basado en un libro de Eugenides, nombre que no olvidé.

Cuatro años después, en un giro insospechado, conocí a una compañera de trabajo cuyo novio compartía agente literario con el tal Eugenides éste, y esto ya fue lo más. Yo, para hacerme el interesante (con gente así nunca está de más) grité “Sí, el autor de The Virgen Suicides, por supuesto que lo conozco, claro, claro….” como si comiese en mi casa de viernes en viernes. Al poco tiempo éste chico recibía el Pulitzer por su nueva novela, llamada Middlesex, y aquí ya no puede frenarme, me conecté a Amazon y me hice con ella.

El título es inmejorable (Middlesex se refiere a la dualidad sexual del protagonista así como al nombre de la casa que ocupa su familia durante largo tiempo) pero el diseño de la portada resulta decepcionante. Después, si forramos el libro con algo más decente que el bulbo mal pintado ese y leemos, descubrimos que con un arranque correcto pero un poco manido, nos introduce en la vida de unos hermanos (chico y chica) griegos que discurre sin mayores problemas por el Monte Olimpo a principios del siglo XX hasta que se produce la invasión turca y deben huir desesperados a la tierra prometida, o sea, América (se entiende del Norte, o sea USA) en una travesía marina muy especial. Ellos son el germen de una nueva familia una vez establecidos allí, y Eugenides nos relata su integración en la sociedad americana, su estancia en el Detroit prometedor de Henry Ford y luego degradado por las revueltas de la minoría negra, la transformación de un país por la aparición de los inmigrantes, la evolución de las costumbres sociales desde un férreo puritanismo hacia una libertad cada vez mayor, pero sobre todo ello, la odisea de un gen que provoca hermafroditismo y una explicación doble al mismo: un origen biológico (consanguinidad, poblaciones concretas de Grecia y Turquía portaban ese gen) y un origen supersticioso del mismo (los hermanos originales del principio de la historia, piedra angular de las tres generaciones retratadas en la ficción, cometen un pecado cuya penitencia llega con ese hermafroditismo mucho después).

Obviamente, la novela se enmarca dentro de la tradición actual de pastiche estilístico, ya que contiene una parte histórica, otra sociológica y también un trabajo muy pulido en la construcción de personajes. Asimismo, el estilo narrativo me resultó elegante e incluso poético, aunque a veces el autor parece querer rizar el rizo y aplica metáforas excesivamente modernas en contextos en principio inapropiados – me pareció que chirriaba en algunos de estos momentos – o se recrea en ciertos acontecimientos algo más de lo necesario.

El libro se circunscribe dentro del debate sobre el “gender” (género) como algo opuesto al “sex” (sexo), con un personaje principal cuyos vaivenes, inquietudes, problemas y aventuras descansan sobre esos pilares en todo momento. Algunos párrafos del libro son tremendamente acertados, como cuando habla de las supuestas diferencias entre hombres y mujeres, y de cómo la interpretación de las mismas varía en función de la corriente de pensamiento vigente en cada década, tan mutables como los genes humanos. Existe todo un aparato crítico dentro de las universidades del mundo que investiga sobre el “gender”, su representación en la cultura y su presencia en la vida cotidiana, y este libro resulta sin duda un buen punto de partida para entender ciertos conceptos.

Narrativamente, creo que usa algún recurso muy visto (como la existencia de dos niveles narrativos desde el mismo comienzo casi de la ficción) pero realmente propone fragmentos de una inolvidable originalidad, donde aparece esa mezcla de espíritu inocente y contexto degradado (las escenas donde Cal o Calliope, personaje principal, decide escapar para trabajar en un club de striptease parten de algo manido y de casi mal gusto pero se convierten en las mejores de todo el libro, por su originalidad, tacto, y detallismo).

La construcción de personajes es impecable, rica y creíble, salvo en dos casos de personajes secundarios con poco peso en la ficción que sin venir a cuento resultan no ser quienes (o como) creíamos que eran. Aunque se quiera relacionar esa doble identidad de ambos personajes con la dualidad del personaje principal para normalizar lo anómalo, y como tal se pueda justificar, debería haberse engarzado mejor.

En resumen, creo que resulta una lectura muy interesante, con fragmentos realmente magníficos, y especialmente apetecible para todos aquello que se plantean dudas, que tiene curiosidad y que, por qué no, encuentran sus propias respuestas. Disculpas por la extensión, no sabía cómo resumir mi opinión en menos palabras. ¿Será que se me ha contagiado algo del escritor éste?

sábado, noviembre 18, 2006

Una Verdad Incómoda es incómoda de ver

Alarmados estamos en Galicia ante el cambio climático. Nunca antes nos habíamos paseado por la playa en bañador ni aventurado a remojarnos en el mar un 8 de noviembre. A 26 grados. Incluso los almendros volvían a florecer, y todo eso después de tres semanas lloviendo non-stop, lo cual había provocado el advenimiento de millones de setas de todo tipo en los lugares más insospechados (amanita muscaria por doquier en mi curro, por ejemplo, hello!) Todo suena muy dramático, pero es que lo es. El cinismo en su justa medida es sano, y sirve como arma protectora ante un montón de cosillas desagradables, pero a veces parece un arma de doble filo. Llegará el día en que nos asfixiaremos en nuestra propia ironía, aunque por ahora sólo forma parte de nuestro “kit esencial de supervivencia” al lado del MP3, el metro o los cubatas.

Yo tengo una amiga bióloga que cuando toca el tema me pone los pelos de punta, supongo que como a todos, y por eso mismo todos preferimos no pensar mucho en ello, ya que el rollo extinción de la raza no es lo que más te apetece tratar un sábado cualquiera, pongamos por caso, en un pub flanqueados por las notas imposibles de la Terremoto de Alcorcón, ¿o tal vez sí? Nos dedicamos a mover el cucu, brindamos, bailamos, nos enrollamos con alguien si surge y “pacasa”. Maravillosa inconsciencia.

El caso es que por mucho que neguemos el problema o lo ignoremos, más bien, el tema no hace sino empeorar. De repente, nuestra cartelera anuncia un documental que afronta el tema desde una perspectiva seria y al mismo tiempo comprensible para todos: Una Verdad Incómoda. No pude evitar ir al cine el día de su estreno. Estaba preocupado, jopetas. A todo esto, el timing del estreno, perfecto, en plena ola de calor de noviembre.

Lo primero que me sorprendió fue la cantidad de adultos que poblaban el cine, incluso jubilados, y me sentí mayor de lo que soy, incluso un poco carca. Un horror. Al poco rato, empezó la peli. No os desvelaré ningún secreto si os digo que alguna de las afirmaciones y predicciones que ofrece son realmente desalentadoras. No niego que sea un proyecto útil y hasta cierto punto bien llevado. Pero, por favor (con tres uves), ¿quién se cree Al Gore?

Pero empecemos por el principio. Al parecer, el documental es una translación cinematográfica de una conferencia que mister Al Gore, expresidente de los EEUU y excandidato demócrata, se ha empeñado en dar por los confines del universo poblado. El punto de partida, consecuentemente, me parece partidista como poco; no sé que hace este tipo como portavoz del movimiento ecologista. Es como si Paris Hilton se hiciera defensora de la lactancia materna, ¿no? Nada que ver. Y me diréis, Brigitte Bardot también defiende a las focas, pero ella lo hace desde que se puso oronda y redonda, lo cual tiene cierto pase. Por otro lado, el tono empleado es tan irritantemente paternalista, didactista (que no didáctico) e infantiloidemente buenrollista que provoca alergia. A veces da la sensación de que te toman por un parvulito, y no se puede subestimar al espectador de esa manera. Se supone además que este documental va dirigido a mentes pensantes que votan al partido demócrata, así que ¿por qué se nos trata este señor como a alumnos de primaria, con esos gráficos simples y discurso sin oraciones subordinadas? Misterios sin resolver.

Al mismo tiempo, eché de menos la mala leche de “Super Size Me” o la sutilidad e inteligencia de “Party Monster” y noté el abuso de la técnica de Michael Moore en todo momento, pero con menos talento. Una visión cuasiunívoca, machacona, y para rematarla, bastante pobre visualmente, con mucho soporte fotográfico e imágenes tomadas de la CNN (inaudita falta de medios, en mi opinión, y de espectacularidad).

En definitiva, que todo lo válido que ofrece el contenido del documental, donde conocemos datos alarmantes y bien seleccionados lo invalida hasta cierto punto una forma burda de presentarlo. Al Gore, no puedo con él, “candemor”. Me daba ganas de enchufarle un buen chorro de laca setentera llena de CFCs. Porque yo lo valgo.

domingo, noviembre 05, 2006

Get RID!

Quizás me doy mucha prisa al hablar de un grupo que descubrí anteayer (literalmente), y del que sólo he escuchado 4 canciones. No obstante, por lo poco que he escuchado, visto y leído, creo que su propuesta encaja perfectamente con nuestros gustos (ahora tercia hablar en plural).

Se trata de un dúo femenino llamado Robots in disguise. Se acaba de reeditar en el Reino Unido (su país de origen) su segundo disco Get RID!, que salió hace ya un par de años en Francia, Australia y los países de Benelux. Ellas se definen a medio camino entre Serge Gainsbourg, Chicks On Speed y Kraftwerk. Aunque es inevitable clasificarlas dentro del movimiento Riot Grrl, por lo mucho que nos recuerda su imagen trash y su mezcla de punk y synth-pop a unas claras exponentes como son Le Tigre, Peaches o las ya mencionadas, Chicks On Speed.

Dicen de sí mismas que homenajean con su imagen y actitud a dos iconos de la cultura pop como Bowie e Iggy Pop. Lo cierto es que uno de sus puntos fuertes es su puesta en escena (por lo que he podido leer y ver en sus videos), con sus saltos y piruetas, y donde alternan el uso de instrumentos clásicos como las guitarras con otros menos frecuentes, como el xilófono o la flauta dulce.

Para más información, se puede visitar su web oficial. Aunque yo recomiendo buscar sus videos en youtube, y dejarse enganchar por canciones como La nuit (en francés, y para un mercado donde son más conocidas), Turn it up (con una claro homenaje a David Bowie) o The Dj's got a Gun (una muestra de su vertiente más disco). La canción que más he escuchado en la radio es una versión del Girl you really got me de The Kinks, que ellas convierten en un recital de instrumentos musicales de juguete.

En fin, que os recomiendo Get RID! y nunca get rid of RID!

sábado, noviembre 04, 2006

Bienvenido Mr. Poderío

Se avecinan cambios.

Como otros han hecho antes, he decidido contar mis con amigos para escribir este blog. Con lo inconstante que soy, de seguir escribiendo sólo yo, caerían dos o tres entradas al mes, como mucho. Con más de una persona firmando, espero que el blog sea mucho más vivo, plural y, en definitiva, mejor.

Por ahora este blog ya tiene un segundo autor. Su nick, Poderío. Dejaré que él se presente a sí mismo, aunque ya se haya dado a conocer con los comentarios de las películas Yo soy la Juani e Hijos de los hombres.

Y para seguir introduciendo cambios, voy a poner cara a mi firma. Para eso, necesito publicar primero una foto en el blog. Sirva esto como justificación de la imagen que ilustra la entrada.

Los hijos de los hombres del Pre-Apocalipsis

Siempre me han fascinado esas etiquetas anglosajonas tan grandilocuentes, reflejo de una sociedad obsesionada con clasificarlo todo, desde la banalidad de los tipos de hamburguesa por su tamaño (small, regular, king size, super size), pasando por la música según su supuesto estilo (listas de éxitos rap, dance, pop, blues y un larguísimo etcétera) hasta llegar a disquisiciones sobre la evolución de la sociedad o la cultura (Modernismo, Postmodernismo, Era Postindustrial que se supone que es la actual, etc).

Lo cierto es que aunque en un principio esta actitud resulte ajena a nuestra manera peninsular de ver la realidad, mucho más pegada al detalle y menos dada a la teorización en abstracto; una vez observada, comprendida y asumida, resulta de gran utilidad para ganar un poco de perspectiva en casi cualquier tema. Y si no, fijaos en la cocina, que está tan de moda desde que alguien acuñó eso de “Nouvelle Cuisine” (ahora ya superpasadísimo). Se crearon etiquetas y entonces, incluso la sin par Bárbara Rey , gracias a esa orientación y a un chef que era el que en realidad lo freía todo, pudo presentar un programa de cocina en Canal 9 con éxito y dejar de enseñar muslamen para revolverlo al ajillo.
De repente, tú mismo comienzas a proponer etiquetas que pueden ayudarte a dividir la realidad en compartimentos más fácilmente asumibles. Véase sino, por ejemplo, las etiquetas sociales vinculadas a cierta ropa y maneras (un quillo, una juani, una pija, un macarra, un porrero, un cansino) o a otra ropa y otras maneras (maribollera, oso, musculoca, lercha, perracha, fistorra, y demás variantes psicotrónicas). Poco a poco parece que de tanto compartimentar ya tienes claro quién eres, cómo es lo que te rodea, a dónde vas, de donde vienes y por qué, por qué, por qué.

En esta pseudocerteza postindustrial me movía yo antes de meterme el otro día a ver esa película: Hijos de los hombres (Children of Men), la ultimísima propuesta de Alfonso Cuarón, al que sólo recordaba por una secuela del mago adolescente resabido ése que me produce un amable estado de grata somnolencia. A pesar de que el director no me decía nada, me adentré en el cine, yo, que siempre he sido muy de ciencia-ficciones, o ficciones científicas que dirán los puristas un poco petardos, esperando toparme, además de con la magnética presencia de Julianne Moore, con quizá el gélido glamour y buen pulso de Blade Runner, la dureza prosoviética de 1984, o la precisión acongojante y enigmática de 2001 Odisea en el espacio. Admito que exagero un poco, no esperaba tanta cosa, pero me ha servido para que sepáis que manejo adjetivos de alcance.

Me encontré con algo en parte inesperado. Desde luego, la película falla en varios aspectos, entre los que yo resaltaría la falta de tensión narrativa en algún momento, provocada por la infrautilización de efectos especiales, por el uso reducido de la música para acompañar a la acción y por el tono general, cercano al documentalismo. Añadiria también como demérito la falta de carisma de Clive Owen como sustentador de toda la trama o la falta de claridad con respecto a los motivos que la generan (no así los que la desarrollan, mejor trazados).

Sin embargo, al mismo tiempo, todos estos defectos curiosamente juegan a su favor. Por ejemplo, Clive Owen, que luce un rostro algo inexpresivo al principio, es definitivamente un antihéroe tristón y sobrepasado por lo que ocurre, desconfía, da pasos en falso, no tiene a qué agarrarse… y en parte creo que todo ello le sirve al espectador como espejo para identificarse con él.

Por su parte, la acción, en ese discurrir aparentemente documentalista que a veces genera cierto distanciamiento, se convierte debido a ello en casi preocupantemente reconocible. Por momentos incomoda esa tan posible sociedad degradada, violenta, masificada, ilógica y descontrolada. No es sino una proyección a 25 años vista de la sociedad actual en la que no se solucionan, sino que se recrudecen en progresión geométrica, problemas como la inmigración, la contaminación, el terrorismo, las desigualdades o las enfermedades masivas. Hay un detonante además que convierte a ese mundo en una pesadilla invivible, pero ese detalle no lo voy a desvelar.

La película también parte de una premisa muy original a la vez que plantea ciertos giros inesperados (entre los cuales la ausencia prematura de Julianne Moore me parece uno de los menos acertados) hasta convertirse en una especie de ejercicio de fe en el ser humano y en uno mismo frente a la adversidad.

No sé si habré explicado bien en qué consiste sin desvelar la trama, probablemente no del todo, pero no era mi intención contar la película. Resumiendo, lo que más me ha llamado la atención es ese discurrir desesperanzado de las gentes, la locura del maltrato a los inmigrantes, la mezcla onírica de naturaleza enferma y civilización podrida, el final del arte, y entre todo ese reguero de desechos una tenue, casi paradójica, esperanza. Todo esto lo consigue sin efectismos gratuitos, aunque dos o tres tampoco habrían sobrado.

No sé si lo que vemos es la sociedad postindustrial o más bien un mundo muy próximo a la extinción, pero en cualquier caso, creo que alerta a la gente de lo que puede ocurrir. No en vano desde que la fui a ver ya he oído que la pesca desaparecerá en 2048, que han llegado 500 inmigrantes a las costas españolas en dos días, que EEUU ha levantado un muro en la frontera con México y que hay otra película (ésta claramente documental) donde Al Gore muestra fotos de un Kilimanjaro a unos inquietantes 25 grados de temperatura. ¿Eso también es ficción? ¿Cómo la etiquetamos? Recomendación: después del cine toca una fiestuqui un poco alcohólica, un cafetín con los amigos, un concierto de música electro para gritar a gusto o una sesión doble de Gran Hermano 8. Y es que hay que relativizar, que al fin y al cabo aún estamos en 2006. Viva Ana Obregón. Viva Julio José Iglesias. Larga vida al pijerío cutrenacional.

martes, octubre 31, 2006

The worst taste in music

El título de este post no es una falsa autocrítica, sino como podéis suponer, el título de una canción, que pertenece al segundo disco de los suecos The Radio Dept, Pet Grief. Como ya ha reflexionado más de un blogero, parece que Suecia se ha convertido en una fuente inagotable de grupos pop. Y hace unas pocas semanas añadí un nombre más a mi lista de grupos del momento.

Este trío (actualmente) presentan una propuesta musical que se puede catalogar como indie pop electrónico. Construyen sencillas canciones pop sobre la base de una melodía acústica, vestida con evocadoras atmósferas electrónicas. La producción electrónica se estructura con diferentes capas, y en ocasiones se convierte en protagonista de las canciones, ensombreciendo los melancólicos susurros de su vocalista, Johan Ducanson. Su sonido me recuerda al de Lali Puna o al de unos Telefon Tel Aviv en un acercamiento hacia un sonido más acústico.

El disco se compone de un total de 12 canciones, de las que no se podría prescindir de ninguna. No obstante, tengo algunas favoritas, como la que me los descubrió, The worst taste in music, la que da título al album, Pet Grief, y otras como Every Time, What Will Give y Tell. El disco en conjunto es homogéneo, pero no aburre en absoluto y aguanta más de una escucha seguida. No es un disco para la pista de baile, pero contagia de sano optimismo.

Este suecos, con la pinta de frikis que tienen en la foto, pronto estarán en concierto en España, pues formarán parte del cartel de la 8ª edición del festival Tanned Tin, que tendrá lugar los próximos 9, 10 y 11 de noviembre en Castellón.

En la web de Labrador, su sello discográfico, se anuncia la salida de un nuevo single disponible únicamente en formato mp3, We Made The Team, que se puede escuchar en su página de myspace. También se anuncia que este otoño iniciarán la grabación de su tercer disco, en Berlin y en otras ciudades sudamericanas, como Lima o Sao Paulo. Pues sí que van lejos estos chicos a grabar.

domingo, octubre 22, 2006

Todos somos la Juani


Con lo poco que llevo escribiendo este blog, ya estoy un poco cansado, así que me he buscado un "negro" que escriba por mí. Al menos soy sincero, porque podría decir como la Anarosa que he tenido problemas informáticos, y no sabía muy bien lo que hacía al teclear Ctrl+c y Ctrl+v. En fin, que lo siguiente no es de mi puño y letra, sino que un buen amigo mejora con su genio y estilo todo lo que he escrito hasta ahora. Ahí va, espero que Marcos nos convezca de que todos somos la Juani.

"Yo soy la Juani, una película sorprendente

Acabo de ver la última de Bigas Luna. Siempre he sido fan de Bigas, reconociendo que en ocasiones no le salen películas buenas (Son de Mar, por ejemplo), y que incluso en las buenas tiene lagunas a veces. Pero construye un mundo personal, rico, estéticamente coherente, cuidado, y tiene una visión única, muy genuina.

Como casi siempre, la peli está muy trabajada visualmente, mantiene una coherencia estética importante: centros comerciales, ropa de Mango, maquillajes rosa puñeta, mucha laca, coches tuneados, videoclip, trenes de cercanías e infraviviendas superpuestas con sms. Los ambientes están recreados con maestría, así como la música y la ambientación, ajustadas a lo que se cuenta.

Los actores de nuevo vuelve a dirigirlos con buena mano y consigue muy buenos resultados de la prota y su amiga La Vane, así como de su familia, y en menor medida de su novio el Jonah, un Dani Martín un poco monoregistro. Suenan sinceros, miran muy bien, destilan rollo poligonero. A veces la Juani parece una especie de Belén Esteban en proyecto, pero también lo son las adolescentes de hoy en día. Ya ninguna quiere ser la princesa Leticia. En ese sentido creo que se plasma muy bien el ambiente pandillero, botellonero y tuneador general, entre horterilla yauténtico, pegado a la calle.

La historia me recordó un poco a Jamón, Jamón (yo la peli la habría llamada Hormigón, Hormigón) y quizá la noté algo insulsa hacia la mitad. Aparentemente, no pasa gran cosa en toda la historia y sin embargo todo lo que ocurre es reconocible, cercano, nunca suena falso o impostado. Es como una bofetada de realidad constante. Y es que la todos llevamos una Juani dentro. O al lado.

Viva Bigas por estar al día, hacer una película joven y arriesgada. Sólo le recomendaría la próxima vez que construya un guión un poco más sólido porque es lo único que le falta para que sea redonda. "

domingo, octubre 08, 2006

Nueve vidas



Hace ya un par de semanas que vi la película y me quedé con ganas de comentarla, pero últimamente me puede la pereza, y me cuesta mucho escribir en el blog. En cualquier caso, la película se merece que dedique algo de mi tiempo en comentarla.

Tengo la buena o mala costumbre de solicitar entradas para cada preestreno que organiza Radio 3, sin tener a priori demasiada información de la película. Doy por hecho que la película será buena y, si no lo es, pues tampoco tengo mucho de lo que quejarme. En este caso, aunque desconocía por completo la cinta, las referencias eran más que buenas. La película la dirige Rodrigo García, hijo de Gabriel García Márquez, y aunque esto no asegura nada, también está en su curriculum el haber dirigido varios capítulos de A dos metros bajo tierra y Los Soprano. Por otro lado, el productor es Alejandro González Iñárritu, autor de dos de mis películas favoritas, Amores Perros y 21 gramos.

No había visto su anterior film, Cosas que diría con sólo mirarla, y para los que la vieron en su día, Nueve vidas, no guarda muchas sorpresas. Después de ver Cosas..., comprobé que el punto de partida es el mismo. Historias de mujeres, aparentemente independientes, aunque someramente enlazadas. El nexo de las historias, además de que se desarrollen en lugares cercanos y se produzcan encuentros casuales, es la temática de cada una de ellas. Las situaciones son distintas, pero tienen en común la dependencia de los personajes femeninos, de sus maridos, padres o hijos. Las protagonistas se sienten atrapadas por un pasado traumático, o un presente que no les satisface, y sus relaciones afectivas, problemas de salud, o su instinto maternal, las aprisiona y las hace infelices.

El director vuelve a contar con muchas de la actrices de Cosas que diría con sólo mirarla. De nuevo Holly Hunter (por la que siento debilidad), Glenn Close, Kathy Baker y Amy Brenneman. Y también Elpidia Carrillo, que en la cinta anterior abría y cerraba el film en un papel casi testimonial, y que en Nueve vidas protagoniza la primera de las historias. Desde mi punto de vista, una de la secuencias más intensas del film, y con una buena dosis de carga metafórica, toda vez que el personaje, Sandra, está recluida en prisión y no se le permite hablar con su hija.

La novedad de esta segunda cinta está en minimizar el encuentro de la cámara con los personajes, de manera que sólo entramos en contacto con sus vidas a través de un plano secuencia de entre 10 y 15 minutos de duración. En este caso, los encuentros que se producen entre los personajes, no sirven más que para constatar que sus vidas discurren en solitario, aunque muy cerca. Y es este punto el que quizás me disguste más en la película. Se te presentan nueve historias que te ponen el corazón en un puño, y te que dan una información muy acotada de los personajes. Quizás preferiría un menor número de historias más interconectadas, a la manera de Cosas que diría con sólo mirarla. No obstante, se agracede en el director su apuesta por el riesgo y por la innovación, en un segundo film con tantos puntos en común con el primero.

Con referencias como las enumeradas anteriormente (Amores Perros, 21 gramos, Cosas que diría con sólo mirarla), está claro que no nos vamos a encontrar con nada nuevo, en cuanto a temática o estructura narrativa. Pero la película vale la pena a mi entender, y en buena medida por la labor de un conjunto de actrices expléndido, al que se añade las siempre estupendas Sissy Spacek y Robin Wright Penn. Todavía esta en un buen número de cines en Madrid, y se puede encontrar más información del film (incluso una entrevista con el director) en su página web.

martes, septiembre 26, 2006

Viva la fiesta


Ella es Els Pynoo, que no paraba de moverse durante el concierto que dieron Vive la Fête en aquella lata de sardinas en la que se convirtió la calle Fuencarral el sábado pasado, a propósito del Festival Pura Vida. Aun a pesar de que el espacio era escaso, conseguí situarme al borde del escenario, y sacar unas cuantas fotos. Quizás esta que cuelgo no es la mejor, pero sí la que mejor deja constancia de cómo son los belgas en el escenario.

Dieron un buen repaso a sus dos últimos discos. Quizás más amplio del penúltimo, Nuit Blanche, del que tocaron canciones imprescindibles como Maquillage, Mon Dieu, Noir Desir y Jaloux. De su último disco, Grand Prix, recuerdo que sonaron Hot Shot y La Vérité. Noté en falta algunas de mis favoritas, como Maladie d'un Fou o 2005, pero no me decepcionaron en ningún caso.

domingo, septiembre 17, 2006

Este soy yo


Gracias a Javi (ledo75), por regalarme la foto hace ya unos cuantos años.

sábado, septiembre 09, 2006

Nuit Blanche


Se supone que es una manera de llamar en francés a una noche de juerga. La que nos correremos el 23 de septiembre, de la mano de La Noche en Blanco. Una iniciativa del Ayuntamiento de Madrid creada a partir del modelo de la Nuit Blanche parisina. No descubro nada, porque Madrid está plagada de banderolas publicitanto el evento, ni voy a dar más detalles, porque todos aparecen aquí. Al parecer hasta el día 15 de septiembre no se publicará el programa definitivo, con los nombres de los artistas.

No obstante, ya es definitivo el programa del festival Pura Vida, que se enmarca en el evento y tendrá lugar en la calle Fuencarral. En este caso, el cartel está confirmado y lo encabeza Vive la Fête!. Imagino que no dejarán de tocar el single que da nombre a su penúltimo disco: Nuit Blanche. La portada de la edición francesa del disco es una auténtica maravilla que no puedo dejar de compartir.

Canção do mar

"Fui bailar no meu batel
Além no mar cruel
E o mar bramindo
Diz que eu fui roubar
A luz sem par
Do teu olhar tão lindo
Vem saber se o mar terá razão
Vem cá ver bailar meu coração
Se eu bailar no meu batel
Não vou ao mar cruel
E nem lhe digo aonde eu fui cantar
Sorrir, bailar, viver, sonhar...contigo"

Canção do mar/DULCE PONTES

Dejo el enlace al videoclip en youtube. Quizás por este hayan pasado los años pero la canción es eterna.

viernes, agosto 25, 2006

Rubísimas rubísimas


Hoy el post va de rubias. De algunas de mis canciones favoritas del momento, que tienen en común una rubia rubísima. Y en esta ocasión, me lo he currado un poco más, porque he incluido los enlaces a las páginas donde podéis escuchar las canciones.

Lips Are Unhappy/LUCKY SOUL
Una maravilla de canción. Pop en estado puro y un hit seguro. Desconozco si suena en las radios españolas, aunque me temo que no, porque he llegado a esta canción navegando por la blogesfera. A destacar la estética cuidadísima de este grupo de Greenwich, con cantante rubísima al frente (en primer plano en la foto). En myspace podéis escuchar cuatro de sus canciones, de un pop sencillo y brillante.

Pull Shapes/THE PIPPETES
A estas alturas poco se puede decir de The Pippetes, porque ya se ha hablado mucho de este grupo prefabricado, con un sonido, imagen y actitudes voluntariamente evocadoras. Aquí os dejo un enlace al video de la canción, que es un homenaje a la película de Russ Meyes, Más allá del valle de la muñecas. Y podréis comprobar lo bien que les sientan sus vestidos de lunares y lo rubias que son (al menos una de ellas).

Weekend Without Make Up/THE LONG BLONDES
Estos dos chicos y tres chicas de Sheffield no son rubios en absoluto, aunque pregonen que tienen largas cabelleras doradas. También facturan un sonido retro, con canciones que suenan a veces al punk-rock de los 80 y otras al pop de los 50. Hasta ahora sólo han sacado al mercado singles, con estupendas portadas donde aparecen grandes rubísimas del cine, como Kim Novak.

Barbarella On Acid/MANDALAS
No he encontrado un enlace para que podáis escuchar la canción. No obstante, esta sí que suena en la radio (al menos la pública). Más sonido retro, de la mano de estos barcelones, que acaban de sacar su tercer disco, con 11 canciones que van desde el soul-funk electrónico a la psicodelia. Serán los teloneros de HOT CHIP en su concierto de Barcelona el próximo 26 de septiembre. La rubia, en este caso, es Barbarella.

Super Rubia/LE OLÉ
Esta canción es la culpable de que escriba este post. Porque en los días que pasé en Coruña, no paré de cantarla y bailarla en el Desquite. Por ahora sólo suena en ese bar, aunque es posible que forme parte del nuevo recopilatorio de En Plan Travesti. La decisión está en nuestras manos, votando en la web de la fiesta: http://www.enplantravesti.com/. Si os gusta, votad.

jueves, agosto 03, 2006

C.R.A.Z.Y.


El viernes pasado una foto de Marc-André Grondin aparecía en la portada del EP3, con su nombre al pie y el sobretítulo de Mesías del cine 'indie'. Este supuesto candidato a actor de moda, totalmente desconocido en España, es el protagonista de C.R.A.Z.Y., una película canadiense que llega a nuestras pantallas mañana viernes. El estreno en salas comerciales de España se ha demorado asombrosamente, teniendo en cuenta que la película se presentó en el festival de Gijón en noviembre del año pasado. En dicho festival fue una de las películas triunfadoras, llevándose 4 premios, entre los que se encontraba el de mejor director, mejor guión original y el del Jurado Joven.

Las primeras noticias de esta película me llegaron en los primeros días de este año, puesto que también se incluyó el film en la programación del Actual '06 (el "primer festival del año" que se celebra en Logroño). De allí volvió una amiga mía de sus vacaciones navideñas, con su crónica de las películas que había visto. Curiosamente, la película arranca una Navidad, con el nacimiento del protagonista. El film narra, como me contaba mi amiga, "la vida de una familia canadiense desde los 70, en la persona de un chaval y la relación con sus 4 hermanos y sus padres". No advertí entonces cúal era la temática de la película, aun cuando me decía "que el chico es el ojito derecho de su padre hasta que éste lo pilla vestido con las ropas de su madre a la edad de 5 años, y ahí empiezan los conflictos". Fue leyendo el EP3 que me enteré que la película habla de la diferencia, tratando de hacer universal el relato de las vivencias de un adolescente gay, y su evolución, desde la negación hasta la aceptación de su condición.

Conseguí entradas para el preestreno organizado por Radio 3 sin tener demasiados datos de la película, salvo una recomendación fiable. Sin embargo, de la lectura del EP3 saqué la conclusión de que el argumento no me resultaría novedoso, aunque quedé advertido de las razones por las que me gustaría la película. La presentación del film no pudo ser mejor, a cargo de los actores principales (no conseguí reconocer en Marc-André Grondin un sex symbol) y el director, acompañado de su familia (el menor de sus hijos interpreta al protagonista, Zach, hasta los 8 años). Hicieron gala de un gran sentido del humor, y ver al director en persona me dio la clave para advertir su afición a los cameos.

La película está cargada de humor, llena de situaciones originales y ensoñaciones. Visualmente está muy cuidada, casi tanto como su banda sonora, que incluye canciones de Pink Floyd, Rolling Stones, David Bowie, etc. Y más que eso, la música tiene un papel fundamental en la historia. La fotos de Bowie cubren las paredes de la habitación del Zach adolescente, al tiempo que el maquillaje cubre su cara, y suena el Space Oddity para desencadenar una de las mejores situaciones de la película. Las canciones de Charles Aznavour provocan improvisados karaokes en cenas y banquetes, y el repetitivo Crazy, que suena incesantemente, guarda las claves de uno de los pocos enigmas de la película, el título. Mención aparte, merecen el papel que en la película tiene la religión católica y la superstición. "Imagínate que la madre está convencida de que su niño tiene poderes y cura a la gente con sólo pensarlo. Y cada vez que un primo se corta con el cuchillo jamonero, le llaman para darle la plasta".

martes, julio 18, 2006

Agujeros negros y revelaciones


Durante esta semana la comunidad bloguera se ha volcado en compartir sus críticas y valoraciones del Summercase. Yo, como no pude asistir, no puedo más que leer con envidia las opiniones de los que lo disfrutaron en directo, y comprobar la disparidad de las mismas… Tan sólo podría opinar sobre los conciertos que pude escuchar, resignado, por Radio 3. Aunque creo que no tendría gran valor, por lo que será mejor que me centre en otras cosas.

A principios de este mes salió a la venta el quinto álbum de estudio de Muse, Black Holes and Revelations, aunque desde mayo ya podíamos escuchar el primer single, Supermassive Black Hole. El disco ha sido anunciado por la prensa como el disco rupturista de Muse, donde los británicos reinventan su sonido, introduciendo ritmos de baile y sonidos funk. Algunos medios entienden este cambio como una búsqueda de un sonido propio, que los identifique, y aleje de las consabidas comparaciones con la música de Radiohead.

Después de muchas escuchas, no acabo de encontrar dicho acercamiento a la pista de baile. Se advierte que algunas de las canciones son más rítmicas y melódicas que el conjunto, como Supermassive Black Hole y Starlight. No obstante, conviven con otras mucho más desnudas, como Soldier’s Poem, y con canciones que arrancan de forma suave, con el sonido de unos teclados solitarios, y van ganando fuerza progresivamente, hasta que las guitarras y batería suenan de forma dominante, como Take a Bow, Invincible y Hoodo.

Me sorprende encontrarme guitarras flamencas en City of Delusion, y los coros de Knights Of Cydonia, que me recuerdan a las canciones de Queen. No obstante, mis temas favoritos son Map of the Problematiqué, Assasin y Exo-Polotics, con el sonido apocalíptico por el que reconozco a Muse, galáctico y angustioso, caracterizado por la interpretación excesiva de Matt Bellamy.

Nunca he prestado gran atención a las letras, pero no puedo pasar por alto los temas de las canciones. Desde la agitación revolucionaria de Hoodo al final de las civilizaciones en Knights Of Cydonia, pasando por el sinsentido de las guerras de Soldier’s Poem y Invincible. El título del disco hace referencia a las "revelaciones" contenidas en Exo-Politics (la posibilidad de una invasión alienígena) y en Take A Bow (los carnets de identidad son un signo del comienzo del fin del mundo), y a la existencia de un agujero negro gigante que podría absorber la Tierra, relatada en Supermassive Black Hole. Asombroso.

ACTUALIZACIÓN 21/07/06: Según EP3 (EL PAIS), "Black Holes&Celebrations" es número 1 en ventas en el Reino Unido. Muse is living a celebration, supongo.

viernes, julio 14, 2006

Top cinco


Después de muchas semanas sin escribir nada en este blog, vuelvo a la carga. Aunque no voy a hacer gala de originalidad, porque voy a hacer mío uno de los formatos de los blogs que leo. Eurocero, espero contar con tu beneplácito. Al menos no llamaré radiotrapalleiro a esta recién plagiada sección.

Por ahora no incluiré enlaces para que escuchéis las canciones, aunque imagino que tampoco será necesario, porque seguro que os sobran recursos para hacerlo vosotros mismos...

Algunas de esas canciones, que escucho últimamente de manera casi obsesiva son:

1. YOUNG FOLKS/Peter, Björn &John
El himno pop del verano para algunos. Una muestra de perfección pop, según otros. Desde luego, una canción pegadiza, silbable, karaokeable... y otra muestra más del pop delicioso que nos llega de Suecia. En primavera aparecían I'm from Barcelona. ¿Qué nos presentará el otoño?

2. LLOYD, I'M READY TO BE HEARTBROKEN/Camera Obscura
Esta canción es puro pop melódico. Y a pesar de que el grupo es de Glasgow, su último disco ha sido grabado en Suecia, y cuenta con la participación de una de las cantantes de The Concretes (la misma voz femenina de Young Folks). Las coreografías del videoclip de la canción no tienen desperdicio.

3. BANG BANG YOU'RE DEAD/Dirty pretty things
Reconozco que prácticamente no conocía a The Libertines. Y Pete Doherty me sonaba como personaje de la crónica rosa. Esta canción es la responsable de que conozca la vida y milagros de Carl Barat, al que doy la enhorabuena por el camino seguido en su carrera musical. Y también doy la enhorabuena a los afortunados que tendrán ocasión de verlos mañana en el Summercase.

4. IN THE MORNING/Razorlight
Mi último descbrimiento, de la mano del Boulevard. La insistencia de J.M. Rey es la responsable que escuche a diario el disco de Muse, que me gusten The Pipettes o incluya esta canción entre mis favoritas. Su propuesta no dista mucho de la de cualquier otro grupo indi-rock británico, pero he caído una vez más. Podrán escucharlos en directo quienes acudan hoy al Summercase.

5. BOY FROM SCHOOL/Hot Chip
Una de las canciones que suele pinchar Nacho Canut. Y una de las mejores canciones de un disco que salió a finales de mayo, llamado The Warning (la foto de la cabecera se corresponde con la portada). Aunque ya no escucho el disco, cuando paso las canciones en el reproductor de MP3 y suena esta, no puedo evitar escucharla completa. Es totalmente infecciosa.

martes, marzo 21, 2006

Volver a casa



Este fin de semana largo lo pasé en Coruña, con mi madre. El domingo fui al cine, a ver la última de Almodóvar. Sin demasiada emoción y sin esperar demasiado. No obstante, he de reconocer que disfruté de la película. Mucho más que de La mala educación, aunque me haya producido una sensación semejante. Los que hayáis visto la película, ¿no creéis que Almodóvar se repite de nuevo? ¿Que reinterpreta los mismos temas, que introduce pequeñas variaciones en las mismas historias? No os ha recordado a ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, de la misma manera que La mala educación recordaba a La ley del deseo.

También es cierto que cuando vas al cine a ver una peli de Almodóvar es como si visitaras a un viejo amigo. Casi siempre sabes lo que te vas a encontrar, y te encuentras cómodo con ello. En una película del manchego sabes que habrá (al menos) un homenaje al cine clásico, en este caso a Anna Magnani y al cine neorrealista italiano. Sabes que la música tendrá un enorme peso (sorprende el Good thing de Saint Etienne, acompañado de una versión de Gardel). También asumes que el peso cómico recaerá sobre los personajes secundarios (Chus Lampreave, de nuevo), mientras que la carga dramática se transmitirá con los diálogos. En otro nivel, cuentas con el cameo de Agustín Almodóvar, que vuelve a estar tras el mostrador de una ferretería.

No obstante, hay alguna pequeña sorpresa. Echo en falta, no porque lo considere necesario, la pasión, amorosa y sexual, como motor de los personajes. Aquí las motivaciones son otras, los vínculos familiares. Los actos son pasionales, pero vienen originados por el amor de padres e hijos. Creo que no desvelo nada al decir que la madre del director está muy presente en la película, más aún que cuando prestaba su presencia física. Como nos tiene acostumbrado, el director se muestra a sí mismo. Y en eso reside su personal estilo, como en el caso de otros directores que filman "cine de autor".

Para concluir, y por todo lo dicho anteriormente, ¿no creéis que Almodóvar, al parodiar en esta película a un reality, parodia también a su propio cine, como parodia también al espectador? ¿Dista tanto el argumento de la película de las historias de un talk show? ¿Acudimos al cine a visitar a un viejo confidente, que se muestra sin pudor? Me gustaría conocer vuestras respuestas.

jueves, febrero 09, 2006

West End Girls


Estas niñas se llaman West End Girls. Son suecas, tienen 16 años y hacen versiones de canciones clásicas de los Pet Shop Boys. Me enteré de su existencia hace un par de semanas, leyendo la Shangay (uno debe reconocer sus fuentes), y pensé de inmedidato en A-Teens. Por si alguien no está al tanto, A-Teens son (o eran, dudo que sigan existiendo) un cuarteto que versioneaba canciones de ABBA. También suecos, también teenagers. Eran dos chicos y dos chicas. Las West End Girls son sólo dos, como lo son Neil y Chris.

Opino que la gran diferencia entre estas dos tribute bands radica en que A-Teens versionaban a otros artistas suecos, tratando de compartir con estos (o podría decirse, heredar) la repercusión internacional que alcanzaron. Las WEG toman prestado el éxito de artistas británicos. Por alguna razón, hubiera creído más lícito que estas chicas versionearan canciones de Roxette o incluso de Europe (si de buscar la inspiración en los 80 se trata). Aunque si eligieran a estos últimos, su repertorio probablemente se acabaría en el primer single. Por ahora, sólo han editado dos singles, Domino Dancing y West End Girls, aunque amenazan con sacar un LP el mes que viene (saldrá antes que Fundamental, el nuevo de sus inspiradores). Este disco contendrá un total de 11 versiones, de otras tantas canciones de los primeros discos de PSB y, curiosamente, de uno de sus éxitos más recientes: You only tell me you love me when you're drunk.

He leído que también se diferencian de otras tribute bands en que no imitan a los Pet Shop Boys, sino que emulan su imagen, con rasgos evocadores. Es cierto que tienen una imagen elaborada, aunque quizás me recuerde más a la de Client, que a la de los PSB (espero que la foto que incluyo ilustre lo que digo). Esos cascos y esas chaquetas de cuero no se alejan mucho de los taconazos y los trajes de azafata de las inglesas. Ayer escuché su versión de Domino Dancing en Siglo 21, después de la remezcla de Sorry (ese es un tema que reservo para otro post) . Fue toda una sorpresa. Mayor aún cuando Tomás comentó los "papeles" de cada una en el escenario: la rubia haciendo de Neil y la morena como Chris, imitando sus poses y gestos a la perfección. Me sorprende que alguien encuentre estos parecidos, cuando a mi me recuerdan a unas t.A.T.u., con pose fetichista.

De todos modos, imagino que como pasó con A-Teens, sacarán temas inéditos, y nos olvidaramos de ellas para siempre (si llegamos a conocerlas).

martes, enero 24, 2006

Untitled

He decidido titular la entrada como el último capítulo de la 4ª temporada de A dos metros bajo tierra. No es difícil suponer que esta entrada versará sobre la serie y, más en concreto, sobre los dos últimos capítulos. Intentaré evitar hacer cualquier tipo de spoiler, porque es posible que alguien todavía no los haya visto. Dudo que alguien los haya grabado, y se haya podido resistir a verlos, pero nunca se sabe...

Esta temporada es la que he visto con mayor entusiasmo. Reconozco que la 3ª la vi sin demasiado interés y no fui tan fiel a la serie como lo había sido hasta ahora. Y eso que el final de la 2ª temporada no me dejó en absoluto indiferente. Quizás porque me cogió desprevenido que TVE emitiera la 3ª temporada a continuación de las dos primeras. El canal público no ha hecho más que demostrar que para ella es mera programación de relleno, así que no esperaba ni un sólo capítulo nuevo. Me sorprendió más todavía que emitieran la 4ª. Lástima que tengamos que esperarnos para poder ver la temporada final, emitida en E.E.U.U. el año pasado.

Los dos últimos capítulos han estado llenos de sorpresas. Había especulado con un final trágico. No lo ha sido, aunque ha estado más que a la altura. También presentía importantes giros argumentales, que no se han producido. No obstante, y como buen final de temporada, ha dejado más de una situación abierta. Quizás la más inquietante en manos de Ruth, en incluso de Rico. Claire se ha convertido en un pozo de sorpresas, así que podremos esperar que nos ofrezca muchas más. Con respecto a Nate y Brenda, han llegado a un punto en el que uno no los situaría jamás. Me pregunto si se prolongará demasiado tiempo... A dos personajes tan autodestructivos les quedará grande la estabilidad, y cualquier atisbo de felicidad. David ha tenido de dejar atras su fragilidad, y hacer un ejercicio de Carpe Diem. Me pregunto qué le espera a partir de ahora, imagino que algún paso adelante en su relación, o en el deterioro de la misma.

Mi impresión con respecto a esta temporada ha sido muy buena. Nunca antes me había dejado la serie con el corazón en la garganta, como lo hizo en el ecuador de la temporada. Sin embargo, desde mi punto de vista, se ha vuelto más explícita, tanto violentamente como sexualmente. No considero que haya mejorado la serie, aunque quizás le haya dado una nueva dimensión. No puedo menos que esperar que se emita la 5ª temporada en breve.

viernes, enero 20, 2006

Trapalleiro para los amigos

Esta será la primera entrada con contenido, aunque a estas alturas todavía no sé de qué va a versar.

Pensaba inaugurar mi blog comentando Brokeback Mountain. Agoté algunas posibilidades de obtener entradas para preestrenos: los que organizó la revista Shangay y Radio 3. Pero no tuve suerte, así que he tenido que esperarme, como todo el mundo, al día 20. Todavía tendré que esperarme un par de días más, por compromisos maritales. Así que quizás el domigo la comente...

jueves, enero 12, 2006

En período de pruebas


Mi primera entrada... horror! Aunque esta, por ser la primera, estará totalmente vacía de contenido.

Mientras no me haga con esto, espero que nadie lea las entradas de este blog. Si alguien lo hace, le advierto que no encontrará nada, salvo frases con las que llenar esta entrada, sin pensarlo demasiado.

No obstante, por si alguien se pasa por aquí, cuelgo una foto de una playa de mi pueblo.