jueves, marzo 22, 2007

Batas blancas everywhere


Nuestra sociedad de hoy en día debe estar enferma, de ahí el torrente de series de médicos que podemos disfrutar cualquier día de la semana. ¿No es un poco excesivo?

Aunque existieron intentos anteriores, quien abrió la veda de la ficción médica (medical drama) fue una producción americana llamada Hospital General, donde el hospital sólo servía de mera localización y los uniformes no eran sino una pretexto para derramar laca, moreno de solarium, infidelidades y lujo de cartón piedra por todas las esquinas. La serie continúa su andadura hoy en día, encuadrada en el "daytime" americano, aunque su momento de mayor esplendor fueron los 80.

Desde entonces se han estrenado muchas otras series de parecida temática. Urgencias, por ejemplo, fue una de las estrellas de los 90, con méritos como haber servido de vehículo para George Clooney o novedades como el acercamiento más realista a los quirófanos. Tenía momentos lacrimógenos pero no sobrepasaba ciertos límites, lo cual la convertía en producto masivo fácilmente consumible. Salvando las distancias, aquí tuvimos una muy exitosa versión patria (que envejece fatal) llamada Médico de Familia, con su tufillo sentimentaloide excesivo y su meridiana vocación sociológica de reflejo de las clases medias.

Y entonces llegó el nuevo milenio y con él de golpe todos nos hemos vuelto locos con las series éstas. Que si hoy pongo House, que si mañana grabo Anatomía de Grey, que si me compro Nip and Tuck, que si veo MIR sin decir nada, que si qué pasa con la nueva temporada de Hospital Central... Definitivamente, los enfoques han cambiado, puesto que ahora vemos a los pacientes sufrir, sudar, sangrar, vomitar o morirse. Además, los doctores cometen errores, dudan, reciben demandas, dicen palabrotas y se divorcian. Debe ser el signo de los tiempos que decía Prince, todos los tabúes se van superando y vamos adquiriendo una visión más auténtica (aunque también drástica) de lo que nos rodea.

Entre todas esas series, me quedo con House. Creo que tiene unos diálogos muy logrados, consiguiendo individualizar a los personajes y darles solidez, presentando sus puntos débiles y fuertes con realismo y buena mano. Es cierto que el esquema central de los capítulos es siempre parecido, pero después el desarrollo que se hace de los mismos suele enganchar. Anatomía de Grey no me atrae nada por ahora, MIR es como una especie de "Al Salir de Clase" histérica pero con futuro (creo yo) y de Nip / Tuck me han hablado maravillas. De todos modos, hay demasiado médico en la tele y pocos ejerciendo.

Los servicios de urgencias están colapsados en muchas ciudades, y es que con tanto "medical drama" en las ondas, la gente se vuelve más que aprensiva, hipocondríaca perdida, se desespera por sentir un poco de glamour hospitalario, y se planta en urgencias histérica. Luego, hay otros que están verdaderamente enfermos pero después de ver tanto caos en la tele deciden automedicarse. ¿A dónde vamos a parar?

Yo la verdad, estoy deseando que vuelvan a imponerse los culebrones de amor, lujo, adicciones e infidelidades inverosímiles. Ya está bien de tanta víscera. ¡Es una urgencia!


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