miércoles, mayo 23, 2007

Zodiac


David Fincher me impactó con El Club de la Lucha (Fight Club) hace ya ocho años. Basada en un libro de Chuck Palahnuik, autor que poco a poco parece estar convirtiéndose en maldito o al menos volviendo a ser minoritario, planteaba una serie de situaciones auténticamente rompedoras con casi todo lo que yo había visto en el cine hasta entonces. Apoyada en un sólido e interesantísimo guión, las imágenes no hacían sino realzar lo extraordinario de la ficción.

Asistíamos a un desfile hipnotizante de superposiciones, cambios bruscos de perspectiva, infografía, manipulación de la velocidad de reproducción, extrañas tonalidades, hasta obtener la creación de atmósferas crepusculares al tiempo que estilizadas y únicas. Los personajes, en una suerte de baile fúnebre, regurgitaban hastío vital, manifestaban estar enfermos de consumismo, se alejaban de la cordura más o menos voluntariamente, y estaban dibujados con una precisión abrumadora. Sus voces interpelaban en algunos momentos al espectador, otras reflexionaban en alto, etc.

El mensaje de la película me pareció atrevido, novedoso, desasosegante, coherente y sobre todo polémico - pero no gratuitamente polémico. En cierto modo defendía el uso de la violencia como válvula de escape, y articulaba esa defensa de una forma muy subversiva. Sólo con el paso de los minutos la violecia pasaba de ser liberadora a resultar alienante. Así, alejada de la corrección política, la película era como un puñetazo en la boca que trataba de crear una reacción determinada en el espectador.

Seguí a Fincher con interés desde entonces, revisando una más que buena Se7en y esperando fuegos de artificio en La Habitación del Pánico (con Jodie Foster) y en la recién estrenada Zodiac. La magia no se ha repetido en la misma medida.

Reconociendo su buen hacer, su oficio, su seriedad, debo opinar que Fincher ahora sólo se dedica a hacer películas de género, moviéndose cómodamente entre el thriller y el suspense. Efectivamente, Zodiac consigue sus objetivos, pues relata verosímilmente las fechorías de un asesino en serie americano durante los últimos 60 y primeros 70. De nuevo la ambientación resulta magistral, así como la dirección de actores, destacando Mark Ruffalo o Chloé Sevigny, e incluso podemos afirmar que apreciamos momentos de genialidad en el enfoque de las actividades de este asesino en serie, con formas serenas pero aterradoras de plantear los asesinatos.

Desafortunadamente, no es suficiente. La peli se convierte poco a poco en la descripción exhaustiva de la investigación que se siguió para dar con el asesino y la plasmación de cómo dicha tarea obsesionó a un personaje concreto. El retrato de esa obsesión se hace, valga la redundancia, obsesivamente, y quizá es ahí donde radique, si lo hay, el pero que se le puede poner a Zodiac.

Resulta difícil que alguien genere hito tras hito en su filmografía, pero aun así, nos conformamos con que haga buenas películas como ésta, aunque nuestras expectativas fueran mayores.

2 comentarios:

trapalleiro dijo...

Recuerda que en El club de la lucha David Fincher nos advertía de lo peligrosa que resulta Ikea. Cuando la vi no lo comprendí, pero ahora me doy cuenta de que nuestras casas parecen cada día más un catálogo de la empresa sueca...

poderío dijo...

Tienes toda la razón.