martes, marzo 04, 2008

Caduca el producto, no el envase.


Los 501 fueron un modelo tan usado, obligado y asqueado en una época que ¿lamentablemente? han perdido toda vigencia y no mantienen posibilidad alguna de volver a ser lo que fueron, excepto en revivales momentáneos (dicho de otro modo, fiestas temáticas) de la moda ochentera tardía. Y ni así.

Los centros Levi's, templos otrora del pijerío más mediocre y fundamentalista a un tiempo, se han reconvertido en ópticas, locales de HyM o tiendas chinas, una vez que toda la clientela los abandonó masivamente sin razón aparente pero con total determinación cuando el grunge patrio y el minimalismo del Zara noventero lo invadieron todo.

Ocurrió paulatinamente, pero una vez empezó no hubo freno. La cultura del pelotazo perdió glamour, las permanentes "Marta Sánchez" aburrieron, Cristina Almeida dejó de ser un símbolo feminista y Nieves Herrero perdió toda su audiencia. Fue entonces cuando convertimos los 501, que tampoco quedaban tan bien después de todo, en trapos para la casa, en gamuzas para el coche o en carne de tienda de segunda pierna. Y fue entonces cuando empezamos añorar unos anuncios publicitarios FANTÁSTICOS que, irónicamente, han resistido el paso del tiempo mejor que la tela vaquera.

SWIMMER / 1992. Tarsem. BSO: Mad about the boy, Dinah Washington.



Mermaids. 1997. Michael Gondry. BSO: Underwater love, Smoke City.



Hay muchos más, como el de atravesar paredes o el de Nick Kamen en la lavandería, pero no son de la época dorada. I'm sorry...

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