viernes, enero 19, 2007

RápeMe


Yo era superfeliz porque había encontrado a la peluquera ideal. Atendía en un establecimiento caro mal llamado unisex, una de esas peluquerías de señoras del centro que por arañar unas pelas más dejaban entrar a algún despistado como yo aun a riesgo de perder su clientela de toda la vida, que se mostraba contrariada por ver allí a un chico. No molaba tener que frenar el cotorreo en seco, con el gusto que daba tirar de revista y hacer analogías con la vida de vecinas, ex-amigas o pendones del lugar mientras te depilaban la ceja o te mecheaban bien rubia. La peluquería no era lo mismo, y yo era consciente de todo aquello, pero entre mejorar mi look y conservar el malévolo pero sano cotilleo de las señoras, yo antepongo mi look.

He de admitir que tengo un pelo difícil, rebelde, y que algunos y algunas profesionales me hacían unos cortes que no me favorecían nada. Me recorrí bastantes sitios – barberías cutres, luego peluquerías de hombres, cuando me desesperé, de señoras, y por último las falsas unisex – pero rara vez me gustaba cómo me dejaban, claro que era un joven con acné, y eso un corte de pelo no lo arregla.

En total, que cuando me atendió aquella chica rubia y sonriente, todo cambió para mí. Desde el primer momento me deslumbró su belleza, y además me hizo sentir mimado, mirándome con unos ojos verdes inmensos, y arrimándose a mí en algunos momentos de un modo entre sensual y juguetón. Lo más curioso es que una vez terminaba siempre me dejaba radiante, y yo mientras ella cortaba y recortaba, notaba como si me transmitiera electricidad por las tijeras. Alguna vez me fijé en su escote, y ella, que lo sabía, sonreía y me acariciaba la nuca. A los tres años, se casó con un chico que, un poco anticuado, la “sacó” de trabajar. Todos tenemos prioridades, claro está, y entre mi look y tener una familia, ella escogió lo segundo. No se lo reprocho.

Pasé largo tiempo en el dique seco, como quien dice. Me quedé como vaca sin cencerro, volviendo a caer en el interminable buscar, pero ahora peor, claro, porque ya estaba de vuelta y apenas si albergaba alguna esperanza de volver a tener un look y no solamente una apariencia, que apariencia la tenemos todos, un look no. Probé de todo: el peluquero de toda la vida que aún usa talco, el peluquero fashion supermari, las adolescentes con piercing, las peluqueras de barrio tipo Belén Esteban, un cortapelos eléctrico que más parece un “dildo” que otra cosa… Nada, nada de nada.

Afortunadamente, tengo amigos que también se cortan el pelo de vez en cuando, y uno de ellos me recomendó una peluquería bastante cutre y desangelada que había cerca de mi casa. Sin mucha confianza, me plantifiqué allí pensando “de perdidos, al río”. Si me contagian los piojos – era muuuuy cutre – me tendré que rapar al cero y así evitaré este problema. Qué equivocado estaba, por queé me fijaré tanto en las apariencias. Bueno, y en los refranes. Ése de “segundas partes nunca fueron buenas” hay que ir archivándolo. Algunas segundas partes sí lo son.

Justo al entrar, volví a sentirme deslumbrado de nuevo. Un chico joven moreno, rollo alternativo, pelo largo, voz rascada de fumador, y ¡maneras masculinas! que cortaba el pelo como los ángeles. Captó lo que mejor me quedaba al momento, y también entendió que a mí, cuando proceden a cortar, me gusta el silencio. De hecho, si me tocan la cabeza entro en una especie de letargo placentero y empiezo a tener ocurrencias de lo más estrafalario. Me fijé en él, en sus movimientos seguros y en la fisicidad de nuestra cercanía. He llegado a pensar, mientras él movía mi cabeza y comprobaba si las patillas estaban igualadas, que parecíamos un anuncio de Dolce & Gabbana ante el espejo, y justo entonces, se arrimó a mí como solía hacer mi peluquera anterior. Está claro que a mí se me conquista por la cabeza, no por el estómago.

Y lo admito, me gusta D&G.
Música: Let's get physical (Olivia Newton-John)

6 comentarios:

enebro dijo...

Este post está cargado de erotismo y tensión sexual, me has puesto la carne de gallina.

trapalleiro dijo...

Me encanta que hayas elegido esa foto para ilustrar el post, porque me confirma que, entre nosotros, hay feedback. Y el título, genial, muy almodovariano. Entre el Riégueme! de la Maura y el Rape me de Nirvana.

J.Álvarez dijo...

jndzdkBuenas! Me he pasado x akí y m ha gustado mucho tu blog, así q te he dado mi voto hoy en el
concurso de 20MINUTOS, 20 BLOGS. La verdad es q la temática cinéfila es mi debilidad... :) Yo soy un cinéfilo empedernido... lo veo todooo! jeeje...

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Fedush dijo...

Tus relatos son magistrales. Mi apoyo desde este efímero espacio para comentario. Un voto para ti.
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Xabi dijo...

Pero tio, yo quiero ir a esa peluquería que me has dejado con las ganas! Da alguna pista, al menos de la zona, si no quieres decir el nombre, anda...

poderío dijo...

Xabi, doy pistas, es una peluquería periférica, y hasta aquí puedo leer. ¿O tal vez preguntabas por la del centro? A ver si después va a haber cola y a mí no me dan vez.
Enebro, me alegro de que así fuera, porque dudaba si había sido demasiado light.
Por cierto, gracias por los comentarios y los votos. Votadnos todo lo que queráis, ¿eh?